Pedro Carreño recopila cinco años de firmas en La Tribuna en ‘Columnas de barro’: «El columnismo merece responsabilidad»

Publicado 21 Apr 2026 16:34

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

El periodista madridejense defiende que el oficio vive su mejor momento: «Estamos ante una generación de mucha valentía»

El periodista Pedro Carreño presenta este jueves en la Diputación de Toledo su libro ‘Columnas de barro’, editado por la institución provincial y en el que recoge lo mejor de cinco años de columnas periodísticas de opinión publicadas en La Tribuna de Toledo, en un ‘collage’ atemporal de su particular reflexión semanal de la actualidad con un estilo cuya ancla recae en el realismo mágico manchego que le ha acompañado durante toda su vida.

En entrevista con Europa Press, Carreño apunta que nunca había pretendido escribir un libro. «En realidad, esto es una recopilación de algunas de las columnas que desde hace cinco años publico en La Tribuna de Toledo, a quien estoy agradecido por la libertad y la autonomía a la hora de respetar y publicar todo lo que escribo».

Esta edición, ha dicho, «es un agradecimiento, unas gracias infinitas» por todo lo que siente, un sentir «manchego» y una «manera de concebir el mundo y el día a día».

El título del recopilatorio, ‘Columnas de barro’, no es azaroso. Con una fotografía ilustrada por el rollo jurisdiccional de su pueblo, Madridejos, explica el escritor que los madridejenses son ‘barrudos’. «Cuentan que antiguamente se nos reconocía por el barro que llevábamos en las abarcas. La tierra de Madridejos es muy rojiza, y a los de Madridejos se les reconocía por ese barro allá por donde iban».

«El barro es el principal elemento que se ha tenido en la historia a la hora de construir y fabricar. En La Mancha, muchas de nuestras casas son de adobe; de barro y paja. Y pensé en ello al elegir el título», añade. «Y el barro ha servido para construir los principales utensilios desde el principio de la humanidad. El barro es, al final, gran parte de a donde vamos a ir y en lo que nos vamos a convertir», incluye en su respuesta para acotar el significado del título que encumbra a su colección de tribunas.

Sobre el formato de la columna y su incursión en la materia, asegura el periodista que en todo hay evolución, como él la ha tenido en el último lustro. Y es que, en la vida y en la profesión, todo el mundo avanza.

Incluso, admite, cuando relee sus primeras columnas siente algo de «pudor», pero con todo, entiende el columnismo como «un ejercicio de responsabilidad y de compromiso con los lectores, pero también con uno mismo», un compromiso que hace que una pieza nunca pueda darse por terminada pese a su punto y final, ya que siempre estará abierta a una revisión más.

Sobre el género del artículo, que «no tiene nada que ver con ningún otro», asegura el maestro que requiere de un «compromiso con la verdad», y que «más allá del tema o del contenido», la veracidad no se discuta.

Con «cierto estilo costumbrista» inspirado en los «grandes columnistas» en los que se fija a la hora de crear, Carreño asegura que no ha dejado de aprender «de las grandes plumas» que prestan su oficio al columnismo.

Aunque sea contradictorio según su relato, a cada entrega siente, por un lado, «autosatisfacción»; y por otro, que algo de él mismo se le ha marchado para siempre.

Comparte Pedro Carreño la reflexión que en su día el difunto Raúl del Pozo cogió prestada a Julio Camba para defender que una columna es una novela de algo más de 400 palabras. Pero es también agarrarse a una «disciplina» a la hora de contar una historia, lo que supone también un ejercicio de redacción para encontrar «los adjetivos, las metáforas adecuadas, y no perderse en una hoja en blanco».

Sobre por dónde discurrirá el corto plazo del género, asegura Pedro Carreño que el periodismo está «en uno de sus mejores momentos».

«No recuerdo una época en la que las nuevas generaciones hayan sido tan brillantes. Hay una parte de nuestra profesión que tiene que hacérselo mirar, aquellos que hacen activismo y no periodismo. Pero hay una generación de mucha valentía, como yo no la recordaba», ha defendido el toledano.

Carreño, un «enamorado» del periodismo local que empezó a juntar letras en el histórico ‘Canfali’ de Alcázar de San Juan, ve necesario que cualquier profesional del periodismo pase en algún momento por una redacción local.

Según argumenta, «desde postulados de grandilocuencia» se desacredita el trabajo de la prensa local, algo ante lo que se opone.

Confiesa aquí su costumbre de comprar el periódico local allá a donde va, lo que hace que el pueblo o la ciudad que visita le entre «por los poros».

Es así como se encuentra la información con la que no se toparía de cualquier otra manera. «Noticias que en grandes medios no tendrían cabida pero que los medios locales saben tratarlo», afirma.

En un ecosistema periodístico en el que lo digital gana cada vez más terreno sobre el papel, Pedro Carreño se alista al romanticismo de disfrutar del formato de la columna con olor a tinta.

Así, asegura que es necesario «palpar la columna» y sujetarla entre las manos para que la comunión entre periodista y lector sea total.

Incluso, admite que cinco años después, cada martes al recoger un ejemplar de La Tribuna de Toledo y abrir por la 3 regresa a la sensación de «aprendiz del oficio». «Esto es increíble, ¡me han publicado!». «El olor a papel a la hora de abrir el periódico es algo muy satisfactorio», asegura.

Carreño, que nunca se separa de su condición de madridejense y presume de gentilicio siempre que tiene ocasión, confiesa en la conversación que en las casi 200 columnas que llevan su firma en el diario toledano no aparece en ningún caso el término ‘Madridejos’.

En todo caso, «en una gran parte de ellas» la inspiración viene de ese municipio que es el centro geodésico de la Península Ibérica.

«Me gusta definirme como manchego, y en esa comarca es donde está la inspiración de buena parte de las columnas. Y algo que intento cultivar es el realismo mágico manchego. No creo que haya una tierra con un cóctel tan maravilloso de realidad y magia que se combinan para crear historias increíbles», expresa el periodista.

Como balance de esta su primera publicación, aclara que no se trata de «un libro de recuerdos», sino la traslación de esa magia de los personajes manchegos que ilustran sus pasajes semanales.


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