DDHH.- RSF alerta del peor momento para la libertad de prensa en 25 años con China, Irán y Rusia a la cola

Publicado 30 Apr 2026 06:09

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

MADRID 30 Abr. –

Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha alertado este jueves de que la libertad de prensa atraviesa su peor momento en 25 años, con más de la mitad de los países del mundo en una situación «difícil» o «muy grave», con el deterioro de la situación en Estados Unidos y con China, Irán y Rusia entre los países a la cola.

En su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de 2026, la ONG advierte de que la puntuación media del conjunto de los países analizados nunca ha sido tan baja, desde que comenzó a elaborar el ranking en 2001.

Según denuncia RSF, los paquetes legislativos cada vez más restrictivos erosionan el derecho a la información, incluso en sistemas democráticos, y cada vez se produce una mayor criminalización del periodismo.

EEUU CAE SIETE PUESTOS EN EL RÁNKING

Por regiones, el continente americano experimenta un cambio significativo a peor, con el descenso de siete puestos de Estados Unidos, y la caída de varios países latinoamericanos, como Argentina, que se encuentran sumidos en «una espiral de violencia y represión».

Respecto a Estados Unidos, que están en el puesto 64, RSF apunta que los medios de comunicación tienen que lidiar con el «uso sistemático» de las instituciones del Estado como «arma arrojadiza» por parte del presidente norteamericano, Donald Trump, en particular con el recorte de fondos a medios públicos, caso de las emisoras NPR y PBS.

Entre otros «abusos», la ONG apunta a «injerencias políticas en la propiedad de los medios» e «investigaciones judiciales con motivaciones políticas contra periodistas y medios no afines» a la Casa Blanca. Con la vuelta al poder de Trump, los informadores han sido objeto de ataques durante manifestaciones, recalca RSF, que concluye que la libertad de prensa vive una de las crisis más graves «en la historia moderna de Estados Unidos».

Junto a Washington, el informe destaca la crisis de la libertad de prensa en Argentina, que cae once posiciones en el ranking, hasta el puesto 98, que achaca un desplome desde 2022 por el auge de la «hostilidad institucional hacia la prensa y los actos de violencia contra los periodistas que cubren las manifestaciones».

El Salvador, México o Ecuador, que registra la mayor caída de la clasificación, con 31 puestos, hasta la posición 125, ahondan en la crisis de la libertad de prensa en el continente americano. Los niveles más bajos se registran en Nicaragua, Cuba y Venezuela, entre los 20 últimos puestos del ránking, después de que RSF haya avisado de que «la represión estatal y los ataques directos» al periodismo en la región se asemejan cada vez más a la situación en estos países.

CHINA, IRÁN Y RUSIA A LA COLA

La región del Asia-Pacífico figura entre las más represivas del mundo para los periodistas y la tendencia se recrudece este año, con 21 de los 32 países y territorios evaluados en la región con una situación «difícil» o «muy grave» respecto a la libertad de prensa.

China, en el puesto 178 de 180, ha ampliado considerablemente su «arsenal represivo» en los últimos años, concluye el informe que apunta que Pekín ha multiplicando las leyes de seguridad nacional que se emplean con frecuencia para encarcelar a periodistas.

RSF denuncia que China cuenta con 121 profesionales del periodismo presos, lo que le convierte en «la mayor cárcel de periodistas del mundo».

Solo un puesto por detrás está Corea del Norte, señalado como «el ejemplo más extremo» para el ejercicio del periodismo. «Aunque está consagrada en la Constitución, la libertad de información es papel mojado. El país sigue siendo uno de los regímenes más cerrados del mundo, donde la prensa independiente está sencillamente prohibida», sostiene RSF que sitúa a Pyongyang en el penúltimo puesto del ránking solo por delante de Eritrea.

En todo caso, la ONG advierte de que el modelo de Pekín resulta cada vez más una inspiración vecinos como Vietnam, en el puesto 174, y Birmania, en el 166. «Las leyes de ciberseguridad que imitan el patrón chino se han convertido en instrumentos de censura digital», alerta el informe.

En Asia, las democracias también viven un retroceso de la libertad de prensa, caso de Japón, que se queda en el puesto 62, y en el que la ley de secretos de Estado supone una «amenaza difusa» para el periodismo. En Corea del Sur, en el puesto 47, las medidas adoptadas para luchar contra las «noticias falsas» son criticadas por organizaciones de defensa de la libertad de prensa.

Respecto a Irán, se sitúa entre los últimos puestos del ránking, 177, donde la guerra lanzada por Estados Unidos se suma «a la represión del régimen, que amenaza y detiene a los periodistas y a sus familias de manera sistemática».

Rusia, en el puesto 172, las leyes antiterroristas o contra el extremismo se utilizan habitualmente para criminalizar la profesión, denuncia RSF, que señala que es el segundo país con más periodistas encarcelados y el primero si se trata de periodistas extranjeros.

RETROCESO EN EL GOLFO

Entre los países del golfo Pérsico, los retrocesos son «notables» en el caso de Bahréin, que pierde 13 puestos, hasta el 170 total, mientras que Arabia Saudí cae 14 puestos hasta el 176, en el fondo de la clasificación mundial, algo que RSF atribuye a la «férrea represión del periodismo» con encarcelamientos, e incluso ejecuciones.

Qatar, en el puesto 75, se consolida como el líder regional en libertad de prensa, que RSF atribuye a las reformas emprendidas con motivo del Mundial de fútbol. Mejora la situación en Líbano, en el puesto 115, pero 17 puestos por delante de 2025 «a pesar de la guerra librada por Israel y de las presiones persistentes ejercidas sobre los periodistas».

En Palestina, en el puesto 156, con una subida de siete posiciones, la situación mejora en el contexto del alto el fuego, mientras que Israel se sitúa en el puesto 116. Mejora más modestamente en países como Jordania o Emiratos Árabes Unidos aunque la situación sigue siendo «muy difícil» para el periodismo.


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