La Nobel de la Paz iraní Narges Mohammadi recibe el alta pero seguirá bajo «estricta» supervisión médica en casa

Publicado 18 May 2026 14:14

· Fuente: Europa Press
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Su hija advierte de que «devolverla a prisión sería una sentencia de muerte»

La activista y Premio Nobel de la Paz iraní Narges Mohammadi ha salido de la unidad de cuidados intensivos de un hospital de la capital, Teherán, y ha recibio el alta, si bien tendrá que estar bajo «estricta» supervisión médica en casa debido a su delicado estado de salud.

Según ha informado la Fundación Narges Mohammadi, la activista fue dada de alta en la víspera del Hospital Pars de Teherán, aunque tendrá que tener un estricto seguimiento médico desde su casa con visitas recurrentes al hospital y sesiones diarias de fisioterapia ambulatoria.

«Si bien mi madre ha sido dada de alta de la UCI del Hospital Pars de Teherán, su recuperación requiere una estricta supervisión médica fuera de la prisión. Devolverla a prisión sería una sentencia de muerte», ha indicado Kiana Rahmani, copresidenta de la Fundación Narges Mohammadi e hija de la activista, en un comunicado.

En este sentido, ha instado a garantizar su libertad, a la retirada definitiva de unos cargos que ha calificado de «infundados» y al cese de la persecución en su contra. «El activismo de Derechos Humanos no es un delito y ningún defensor debería ser encarcelado por ello», ha argüido.

Según médicos especialistas, entre ellos cardiólogos y neurólogos, es «vital» que permanezca bajo estricta observación médica, con reposo y cuidados específicos en un entorno tranquilo «durante un mínimo de ocho meses» de cara a la mejoría de sus síntomas.

La activista fue inicialmente hospitalizada en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Musavi en Zanjan el pasado 1 de mayo, si bien fue trasladada en ambulancia a la UCI del Hospital Pars en Teherán el 10 de mayo.

Mohammadi fue trasladada al quirófano el pasado 13 de mayo para someterse a una angiografía debido a trastornos graves de la presión arterial. Su equipo médico confirmó que su delicado estado de salud estaba «directamente relacionado con presiones psicológicas severas, prolongadas, además de ansiedad crónica y estrés ambiental intenso».

«Aunque Narges Mohammadi sigue sometiéndose regularmente a pruebas diagnósticas y tratamientos ambulatorios, su equipo médico afirma explícitamente que, bajo ninguna circunstancia, debe regresar a prisión. Tras más de diez años de encarcelamiento, su cuerpo ya no tiene la capacidad física para soportar esfuerzos adicionales ni para afrontar condiciones más estresantes», ha explicado la Fundación.

Mohammadi fue arrestada el pasado 12 de diciembre en un acto en memoria del abogado Josrou Alikordi, que falleció semanas antes en «extrañas circunstancias». Inició una huelga de hambre en febrero de este año para protestar por las condiciones de su detención.

La activista había sido puesta en libertad provisional en diciembre de 2024 a raíz de una solicitud por motivos médicos aprobada por la Fiscalía de Teherán. Meses antes, en octubre, fue hospitalizada después de que su familia denunciara que las autoridades llevaban más de dos meses impidiendo que recibiera tratamiento pese al deterioro de su estado de salud.

Mohammadi fue condenada en principio a seis años adicionales de prisión por conspiración y a un año y medio por actividades de propaganda, si bien su abogado informó en febrero de que había recibido una condena adicional de dos años de prohibición de salir del país y dos años de destierro a la ciudad de Jusf, en el centro oeste de Irán.


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