Publicado 8 Apr 2024 11:47 | Actualizado 8 Abr 2024 11:51

Ecologistas en Acción ha valorado que las lluvias caídas durante marzo han supuesto «un alivio», pero «no se han solucionado los problemas de fondo de inundación de las marismas y de recuperación del acuífero», por lo que desde la entidad creen que el acuerdo marco es «la última oportunidad» y es «necesario ampliar la ambición del programa de renaturalización».

Según ha indicado la organización en una nota de prensa, Ecologistas ha indicado que los 150 litros por metro cuadrado caídos en la última semana «deberían haber supuesto la inundación masiva» de la marisma del Parque Nacional, pero «la realidad es que el encharcamiento es muy superficial debido a que ni el Guadiamar entra con suficiencia, ni La Rocina aporta lo que debería».

Al respecto, desde la ONG han explicado que el Guadiamar, «que ha sido el principal aporte hídrico a las marismas», se encuentra «encauzado en Entremuros y la única conexión con la marisma es el restaurado brazo travieso en la finca Caracoles». Por otro lado, han apuntado que La Rocina «no introduce aguas a las marismas», ya que «sufre en su cuenca graves problemas de sobreexplotación subterránea por las extracciones de frutos rojos».

«Si no continúan las lluvias para mantener la incipiente inundación, mucho nos tememos que estas aguas solo van a servir para generar una ficción de agua retenida que inste a la avifauna a iniciar la reproducción, que no podrá culminar ya que, si la marisma se seca, las puestas son predadas rápidamente por jabalís y otros», han subrayado.

Al respecto, han advertido que «sin la recuperación del acuífero de Doñana, que permitirá que la Rocina aporte agua, y sin los aportes directos del Guadiamar vía Caño del Guadiamar como río de Doñana capaz de llevar importantes caudales a la marisma, la marisma no se recuperará aunque la pluviometría sea ya la de un año normal».

Por ello, desde la organización han subrayado que las lluvias «hubiesen sido un alivio importante a la situación de sequía que atraviesa el Espacio Protegido si hubiesen estado acompañadas de un nivel de extracción de aguas subterráneas más sostenible», por lo que han solicitado «restricciones en las extracciones, que permitan la recuperación del acuífero, sin la que la situación irá a peor, con pequeñas mejorías que sólo anuncian la agonía final».

«Toda la zona de recarga del acuífero de Doñana, centrada en la zona fresera, norte de El Rocío y sur de Villamanrique, está sobreexplotada por el regadío legal e ilegal, dando como consecuencia descensos del nivel freático de cerca de 40 metros en algunas zonas, por lo que todo lo que llueve en esas zonas se infiltra y no corre, de forma que al día siguiente de dejar de llover no hay zonas encharcadas», han apuntado.

Por todo ello, Ecologistas han remarcado que la recuperación del acuífero, «llegando a niveles freáticos altos, es imprescindible» para que la inundación en la marisma «se mantenga de forma prolongada». «Será la única forma de evitar que en los meses venideros de elevadas temperaturas, no se acabe evaporando el agua de la marisma y solo estemos ante un espejismo de marisma inundada», han añadido.

Asimismo, Ecologistas ha señalado que la inversión del acuerdo Marco para Doñana «debe ir a la raíz del problema, retirando el riego a las miles de hectáreas de las zonas clave mediante compra pública o permuta por otras zonas de menor impacto fuera de Doñana».

«Es necesario ampliar la ambición del programa de renaturalización, que no ha de limitarse a recuperar el imprescindible Caño del Guadiamar, sino que también ha de dedicarse a adquirir para lo público las zonas tampón que garanticen que las aguas lleguen y se mantengan en la marisma, que permitan eliminar los problemas de colmatación que las actuaciones históricas en la montaña del río, y que eviten la desaparición del microrelieve marismeño que tan importante es para la conservación de la biodiversidad», han concluido.

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