28 Feb 2024 | Actualizado 17:50

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aparece el cadáver de un vecino de Yunclillos en Bargas

Yunclillos

Parece ser que el asesinato de Juan de Dios se debió a una posible venganza por las fechorías que este realizaba en Yunclillos.

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La persona que ha sido encontrada en un arroyo en la localidad de Bargas (Toledo) se llamaba Juan de Dios. Este chico de 36 años falleció a causa de los golpes que, presuntamente, le había propinado el asesino. Este mismo, de 37 años, se personó en el cuartel de la Guardia Civil de Illescas a las dos de la madrugada para confesar el crimen.

Todavía se están realizando las investigaciones pertinentes, puesto que tanto estos como los médicos forenses todavía no logran saber con certeza algunos datos a través de la autopsia. Como es el caso del lugar en el que ocurrió todo. Supuestamente el homicida llevó a Juan de Dios, no se sabe si vivo o muerto, en el maletero de su Mercedes. Lo dejaría atado de pies y manos cerca de un arroyo de Bargas y se iría hasta el cuartel de Illescas a confesar lo que había hecho. La versión que dio fue que lo había abandonado malherido. No obstante, cuando llegaron los agentes, el cadáver tenía marcas en las muñecas con signos de haber sido maniatado.

Tenía golpes incompatibles con la vida

Según ha revelado su autopsia, la muerte se debe a un golpe con un objeto contundente como una llave inglesa o un martillo. La localidad en la que vivía Juan de Dios, Yunclillos, está conmocionada, ya que esta persona era muy conocida. El motivo de que fuera tan conocida era por las fechorías que realizaba en la localidad de poco más de 800 habitantes. De hecho, la Guardia Civil de la zona le conocía perfectamente. Según comentan las fuentes, el motivo de la disputa puede deberse a un incendio que, supuestamente, provocó Juan de Dios cerca de la casa del homicida. Por lo que, este último se tomaría la justicia por su mano para solucionar de una vez el problema.

Juan de Dios necesitaba ayuda profesional

Según la alcaldesa de Yunclillos, Miriam Dorado, “Juan de Dios era una persona que, sobre todo, debería haber necesitado la protección de asuntos sociales”. Además, lo conoce bien porque era vecina del fallecido y comenta que a ella “no le dio ningún problema, pero en el pueblo se atribuía a Juan de Dios todo lo que ocurriera: un incendio, un robo…». Tal era la relación con Juan de Dios que, cuando era un niño Miriam le daba clases particulares gratuitas, puesto que pertenecía a una familia sin recursos económicos. Además, comenta también que “tenía algún tipo de deficiencia, pero yo no soy quién para valorarla. Yo creo que había un problema mental detrás de su comportamiento. Habría sido bueno que hubiera tenido cierta protección o una ayuda por parte de los servicios sociales. Estaba metido en un bucle de mala vida”.

Por otro lado, la edil comenta “Yo no quiero defenderlo porque las cosas que ha hecho en el pueblo no están bien. Pero también le digo que Juan de Dios ha sido una víctima a la que el Estado no ha protegido. Es mi opinión personal que la digo donde haga falta. Era un problema de conducta que no se ha reconducido bien. Haciendo autocrítica, ¿en los tres años que llevo podría haber mediado con asuntos sociales para presionar? Pues sí, podría haber presionado más en el caso de este chico, que necesitaba ayuda y no meterlo en la cárcel. Porque, si no, iba a acabar mal, como ha acabado”.

Todos esperaban que pasara algo así

Otro vecino, Miguel Delgado, comenta que “a Juan lo conocía de toda la vida, teníamos la misma edad. Siempre fue un desgraciado, no ha tenido una familia; desde niño ha estado muy marginado, ha sido el marginado del pueblo”. Se nota la pena con la que habla Miguel pese a que el propio Juan entró hace años a robar en su casa. “Tenía buena relación con él y, de vez en cuando, le regalaba comida. Intentaba tener buen trato con él porque sí es cierto que, de vez en cuando, la liaba por el pueblo: quemaba cosas, robaba… Era la típica persona que estaba mal de la cabeza. En mi opinión, faltaron los servicios sociales para que se hubieran hecho cargo de él. Era un chico que debería haber ingresado en un psiquiátrico desde bien niño o con una ayuda profesional del Estado”, según comenta este vecino.

El asesinato de Juan de Dios fue una posible venganza

Los hechos ocurrirían el sábado pasado, cuando se produjo un incendio en el arroyo de Yunclillos. Esta zona es conocida como “Las parcelas” y está muy cerca de la casa del presunto homicida. El viento llevó las llamas hasta los abetos de la finca y como comenta Miguel “dice la gente que fue Juan de Dios, pero no se sabe”. Además, este mismo le llevó huevos de sus gallinas y estuvo con él días antes. Asimismo, comenta que “intentaba portarme bien con él porque me daba pena y para que no me hiciera ninguna trastada. Por eso mi forma de actuar con él era de una manera agradable. Cuando hacía fechorías, le pillaban siempre porque era un chico que estaba mal de la cabeza; no sé si lo hacía para llamar la atención…”

Además, Miguel asegura que “todo el pueblo sabía que algún día llegaría esto; que se encontraría con la horma de su zapato y tendría problemas con alguien. Todos los que le hemos sufrido le disculpábamos porque estaba un poco ido”. Respecto al robo que realizó en su casa, Miguel comenta que “cuando le pillamos dentro de casa, mi padre no presentó denuncia contra él ante la Guardia Civil. Mi padre dijo a los agentes que lo que Juan de Dios necesitaba era ayuda profesional. Entrar en un psiquiátrico o en algún centro especializado, porque a base de palos y maltratarlo no se conseguía nada.” También recuerda que “Juan de Dios llegó a ser portero del equipo de pueblo cuando era niño, pero cuando se fue haciendo adulto llegó la mala vida y entró en la cárcel, con lo que empezó a ir para abajo. Una auténtica lástima”.

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