ONGs de Acción Social piden ejercicio de soberanía ciudadana y marcar la X Solidaria para recaudar 600 millones en 2026

Publicado 20 May 2026 12:11

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

Yolanda Besteiro recuerda que esta opción no compite con la X de la Iglesia y recalca que el dinero financió 48 acciones en 2025

La presidenta de la Plataforma de ONGs de Acción Social (POAS), Yolanda Besteiro, ha apelado a la solidaridad del territorio español a la hora de afrontar la declaración de la renta del presente ejercicio, invitando al contribuyente a realizar lo que considera todo un «ejercicio de soberanía ciudadana» que sume fuerzas con la vista puesta en rebasar este año los 600 millones de recaudación, por los 567 que se consiguieron en 2025.

En entrevista con Europa Press y con los datos en la mano, Besteiro recalca que el 50,5% de los contribuyentes que se decantaron por la equis solidaria sumaron la fuerza suficiente como para recaudar 567,2 millones de euros, lo que supuso 54 millones de euros más que en la anterior campaña.

A raíz de estos cálculos, la ambición de llegar al cien por cien de los contribuyentes podría derivar en recaudar una cifra cercana a los mil millones de euros.

«Si con los 567,2 millones de euros podemos llegar de manera directa a 48 millones de personas y hacer otras tantas actuaciones directas, imaginad el volumen de ayuda si pudiéramos multiplicarlo, imaginad cuántas necesidades se cubrirían, imaginad a cuántas personas podríamos llegar», expresa.

La estadística dice que el pasado año fueron 63.000 las nuevas personas que se sumaron a la causa, y aunque el último de los objetivos será que el cien por cien de los declarantes se decanten por esta opción, la prudencia pasa ahora por desear romper la frontera de los 600 millones de euros.

«UN EJERCICIO DE SOBERANÍA CIUDADANA»

Tal y como insiste, el hecho de marcar la ‘X’ en la casilla 106 de la declaración supone «un ejercicio de soberanía ciudadana» para favorecer que una parte de los impuestos «vaya a atender las necesidades de las personas que más lo necesitan», una situación en la que cualquier contribuyente, y por desgracia, puede verse «en cualquier momento».

Aquí, Besteiro abunda en que cualquier ciudadano español que ahora no necesite acudir a servicios que si se pueden prestar es por esta ‘X’ solidaria, puede «ponerse enfermo, sufrir una enfermedad o hacerse mayor», y por tanto también necesitará una atención que se financia a través de esa herramienta.

Por tanto, la solidaridad que se ejerce al marcar esta casilla «es una solidaridad con todos aquellos que más lo necesitan, pero pensando en un punto de vista egoísta, cualquiera puede ser beneficiado en cualquier momento».

Un gesto que «no supone ningún coste económico» y que se limita a «desplegar un compromiso social y hacer que todo el mundo avance, que nadie se quede atrás».

«Marcar la equis solidaria no va a suponer ni pagar más ni que te devuelvan menos. No tiene ningún coste y el impacto en la vida de millones de personas es brutal», ha insistido.

Advierte en este punto que lo más habitual al marcar esta ‘X’ es que se quede marcada para sucesivos ejercicios, si bien avisa de que cualquier cambio de configuración puede derivar en que de un año para otro se haya desmarcado, razón por la que invita a los declarantes que pretenden alistarse a este cometido a comprobar año a año que está todo correcto.

Hacerlo supone un auténtico «ejercicio de renovación» del compromiso con la causa. «Renovando la casilla, renovarás tu solidaridad».

Para terminar con debates de otro tiempo, recuerda incluso que la ‘X’ solidaria no compite con su homóloga destinada a la Iglesia, un extremo ante el que todavía existe «mucha confusión».

«Hay gente que piensa que se divide la ayuda, pero en realidad no es así. Se duplica, incluso se multiplica, porque marcando las dos casillas, destinarás un 0,7% de tus impuestos a la Iglesia y otro tanto a fines sociales», recalca.

48 MILLONES DE ATENCIONES DIRECTAS

El dinero que llegue a recaudarse a través de este gesto, tal y como explica, irá a parar a «un fondo común» a partir del cual se abrirán convocatorias por parte de las administraciones de cara a encontrar acciones que vengan a «satisfacer las necesidades más importantes de los colectivos más vulnerables».

Es por esa razón por la que considera que, si no se marca esta casilla, es más «por desconocimiento» y por falta de didáctica.

Un «sencillo» gesto que, el pasado año, cristalizó en la posibilidad de financiar «hasta 48 millones de atenciones directas» a colectivos de todo tipo, desde personas con discapacidad, hasta infancia, familias o víctimas de violencia machista.

CADA VEZ MÁS SOLIDARIDAD

Con optimismo, abunda en que según los datos, puede asegurarse que España es cada vez más solidaria si la vara de medir es el número de ‘X’ solidarias marcadas.

En el año 2002, fecha de inicio de esta campaña, se recabaron 6,8 millones de contribuyentes para la causa, una cifra que midiendo con la última renta del 2025 se dobló hasta los 12,4 millones, «lo que supone más del 50% de la población».

El dato al otro lado es que «todavía hay un 49,5% de declarantes que no marcan la equis», población a la que va dirigida la campaña de sensibilización, de cara a conseguir su favor y sumarles a este cometido.

«Las personas que marquen tienen que quedarse tranquilas. Ese dinero es para el mantenimiento de las organizaciones, no para su estructura, y todo el dinero que llega es para desarrollar proyectos sociales», recalca, defendiendo que cada céntimo de euro se gestiona «con máxima transparencia, máxima eficacia y máxima solidaridad».

El destino de los fondos no se repite año a año, ya que siempre hay que tener en cuenta las distintas circunstancias de los ejercicios fiscales. Así, recuerda extremos como la pandemia del COVID, la guerra en Ucrania o la dana que asoló la Comunidad Valenciana en 2024. «Cambian las necesidades, cambian los proyectos».

Aún así, precisa que hay algunos proyectos que pueden mantenerse ya que las necesidades que atienden permanecen, como las necesidades de vivienda, de alimentación de la infancia o paliar niveles de pobreza infantil.

CÓMO SE REPARTEN LOS FONDOS

Besteiro explica el itinerario que siguen los fondos desde que se marca la casilla y hasta que llega a un beneficiario.

Así, incide en que una vez creada la «bolsa», hay un reparto entre Estado y comunidades autónomas, con un 80% para las administraciones regionales y el resto para el arca nacional.

Ahora, cada estamento fijará su normativa, sus prioridades y los colectivos que se deben atender, punto desde el que se asigna una tabla de puntuación «con criterios técnicos y objetivos».

En esta línea, serás las organizaciones las que presenten proyectos, que después serán valorados «con esos criterios técnicos y en función de la puntuación».

Ahí se elegirán los mejor puntuados y se otorgará la financiación que cubra los gastos de la acción, algo que en todo caso tendrá que ser justificado. «La Intervención General del Estado supervisa y controla que efectivamente eso se ha aplicado, y si no habrá que devolver el dinero con intereses».

Besteiro precisa que, si bien la mayoría de acciones a financiar tienen que ver con necesidades en territorio nacional, hay una parte de lo recaudado que va a parar a cooperación internacional, ya que el mundo está «interconectado».

No solo eso, sino que además determinado número de acciones terminan por repercutir en objetivos de mejora del medioambiente, lo cual, asevera, también tiene «un impacto mundial».

Para ejemplificar esta arista, afirma que hay fondos de la ‘X’ solidaria que vienen a paliar los efectos de los incendios de verano, algo que puede dejar constancia de «lo poco que cuesta» actuar con nuestra equis en acciones «importantes para la vida de todos».


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