Los seísmos castigan a una Venezuela donde ya había casi 8 millones de personas necesitadas de ayuda

Publicado 25 Jun 2026 14:00

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

En el país hay 3,4 millones que pasan hambre y el 53% de la población necesitaba rehabilitar su vivienda

Los dos terremotos de 7,2 y 7,5 de magnitud que han asolado amplias zonas de Venezuela este 24 de junio han venido a sumarse a una situación humanitaria que ya era de por sí dramática en el país, donde la ONU estima que había 7,9 millones de personas necesitadas de ayuda este 2026 mientras que las organizaciones locales elevaban la cifra hasta los 12,4 millones, de los 28,5 millones de habitantes que tiene el país caribeño.

La crisis política que ha venido atravesando en los últimos años Venezuela ha provocado un éxodo histórico de población hacia los países vecinos y un fuerte deterioro en lo que se refiere al acceso a alimentos y a servicios de salud para la población, entre otros.

La ONU ha solicitado para este año 632 millones de dólares para atender a los 5,5 millones de venezolanos cuya situación considera que es más dramática, si bien a fecha del 29 de mayo, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), solo se habían recibido 99,8 millones, el 15,8% del total, y se había conseguido atender a 739.000 personas, el 62% de ellas mujeres y niñas.

Sin embargo, el panorama que brindan las organizaciones humanitarias locales es mucho más dramático. En su último informe publicado tras la captura por parte de Estados Unidos del presidente, Nicolás Maduro, y su traslado a territorio estadounidense para ser juzgado, sostienen que hay 18,2 millones de personas en necesidad por privaciones múltiples, de las cuales 12,4 millones, o lo que es lo mismo el 43,5% de la población, tiene necesidades humanitarias críticas y 5,5 millones presenta necesidades severas.

REFUGIADOS Y DESPLAZADOS

De acuerdo con el informe HumVenezuela, consultado por Europa Press, el país ha visto como su población se reducía en un 30% en los últimos 10 años, lo que se traduce en un éxodo del 9,9 millones de personas, a las que hay que sumar el millón de desplazados internos. Entre 2024 y 2025, la intención de emigrar pasó de 4,9 a 4,3 millones, mientras que se produjo la salida del país de 2 millones.

Sin embargo, los cambios políticos en el país, con el ascenso de Delcy Rodríguez a presidenta encargada y el respaldo de la Administración de Donald Trump al nuevo Ejecutivo, habían generado en los últimos meses un clima de esperanza entre los refugiados venezolanos ante la posibilidad de retornar.

Así lo demuestra una encuesta realizada por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) el pasado mes de marzo en seis países de la región –Ecuador, Colombia, Brasil, Perú, Chile y Guatemala–, consultada por Europa Press.

El 35% de los encuestados expresaron inclinación a volver a Venezuela, el 9% de ellos con intención inmediata (en un plazo de un año), el 10% sopesando el paso y el 16% optando preferiblemente por la repatriación. No obstante, la falta de información suficiente y las oportunidades de trabajo que tienen en los países de acogida hacen que la mayoría aún no vea el retorno como una opción, algo que los terremotos podrían desalentar ahora aún más.

INGRESOS Y ACCESO A ALIMENTOS

Por lo que se refiere a los medios de vida, el informe de las organizaciones venezolanas indica que el ingreso medio por hogar es de 237,7 dólares mensuales, lo que equivale a 7,9 dólares al día y 2,6 dólares por persona, mientras que la canasta básica se sitúa en los 1.100 dólares mensuales.

En estas circunstancias, 18,2 millones de venezolanos habían perdido a principios de 2026 sus medios de vida, de los que 16,5 millones se encuentran en una situación de pobreza multidimensional y 5,8 millones se ven obligados a realizar trabajos informales precarios para subsistir.

En cuanto al acceso a alimentos, se estima que en Venezuela hay 8,4 millones de personas en inseguridad alimentaria moderada y 3,4 millones en inseguridad alimentaria severa, lo que quiere decir que a menudo pasan hambre porque no tienen un plato que poner sobre la mesa.

Como resultado, en 2025 el 71% de la población no tuvo acceso a una dieta alimenticia variada y de calidad; el 63% tuvo que reducir las porciones de comida al día y el 23,1% llegó a la situación límite de quedarse sin alimentos.

Venezuela también presenta problemas de acceso a agua y saneamiento. Así, se estima que 17,8 millones de personas tienen severas restricciones de agua, de las cuales 15,4 millones reporta agua contaminada, 10 millones no tiene posibilidad de usar métodos de purificación, 5,9 millones reduce la ingesta de agua y 2,5 millones beben agua no segura.

SITUACIÓN SANITARIA

Según el citado informe, de los 17,6 millones de personas que han perdido servicios de salud, tanto públicos como privados, 11,6 millones con problemas de salud graves (agudos y crónicos) no tiene atención médica ni tratamientos garantizados, y 5,5 millones con estos problemas dejó de recibir atención médica y tratamientos por tiempo prolongado.

Hasta 2025, se habían suspendido o cerrado el 60% de los 296 hospitales, el 80% de 421 ambulatorios especializados y el 90% de los 17.029 centros de atención primaria, por falta de personal, insumos, medicinas o equipos, segun HumVenezuela.

VIVIENDA Y RIESGO DE DESASTRES

Por otra parte, el año pasado se constató que el 53% de la población necesitaba rehabilitar viviendas en condiciones frágiles, mientras que el 43,6% requería recuperar bienes y enseres básicos en el hogar, que se dañaron o perdieron por distintas circunstancias.

Entre los estados donde las necesidades de rehabilitación de viviendas eran mayores figuran La Guaira, el más castigado por los terremotos, con el 61,8%, y el Distrito Capital, con el 60,9%, si bien la peor situación se daba en Portuguesa (68,7%), Anzoátegui (68,4%) y Barinas (66,3%).

De acuerdo con el documento consultado por Europa Press, los riesgos de desastres pasaron del 46,2% en 2024 al 53,1% en 2025, después de que el año pasado se produjera un intenso período de lluvias que agravó las privaciones y necesidades preexistentes.

«Los desastres provocaron mayores daños en las circunstancias de Venezuela por las limitaciones que causa el profundo deterioro de la infraestructura y la falta de recursos para la preparación y respuesta a las amenazas de cambios bruscos del clima», explican las organizaciones humanitarias.

«En Venezuela no hay una sino varias crisis simultáneas –institucional, económica y humanitaria– que se han reforzado una a la otra», subrayan, incidiendo en que «todas tienen en común originarse y configurarse en un contexto de constantes ciclos de conflicto político, que horadaron la estabilidad y estructura del Estado y provocaron un colapso profundo y extenso que devastó las condiciones de vida de la mayoría de la población en Venezuela».


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