El partido de Takaichi parte este domingo como favorito en unas elecciones convocadas para buscar la supermayoría

Publicado 7 Feb 2026 10:46

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

Los sondeos apuntan a que el PLD, con ayuda de su aliado JIP, podría hacerse con dos tercios de los escaños

El Partido Liberal Democrático (PLD) de la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, parte como gran favorito para las elecciones anticipadas convocadas para este domingo en el país, una cita con las urnas propiciada por la política ultraconservadora, que busca hacerse con una supermayoría que le permita sacar adelante una serie de reformas que allanen el camino a lo que ha calificado como la nueva era japonesa.

A pesar de hacer frente a nuevas alianzas opositoras y a la pérdida de los apoyos del tradicional socio de gobierno, Komeito, Takaichi espera que su alta popularidad sea suficiente para granjearle los apoyos necesarios que faciliten la puesta en marcha de una serie de medidas presupuestarias y militares.

Con un 42,3% de los respaldos, según las últimas encuestas en intención de voto, su formación acude a las urnas como la principal opción para los japoneses, seguida de la alianza creada por Komeito y el Partido Democrático Constitucional de Japón (CDP), que en los anteriores comicios participaron por separado. Esta coalición, bajo el nombre de Alianza Reformista Centrista, cuenta con el 15,8% de los apoyos.

Por detrás se encuentra el ultraconservador y populista Sanseito, un partido de corte trumpista y nacionalista, con el 6,1% de los respaldos, seguido por el conservador Partido Democrático del Pueblo (DPFP), el neoliberal Partido Innovación (JIP), conocido como Ishin, y el Mirai, que apuesta por la democracia online y fue fundado en 2025 por el escritor de ciencia ficción Takahiro Anno.

A la cola se sitúan el progresista Reiwa Shinsengumi –formado a partir de miembros del Partido Liberal que se oponían a su fusión con el DPFP–, el Partido Conservador, el Partido Comunista de Japón y el Partido Socialdemócrata.

Aunque la popularidad de Takaichi se ha resentido durante las últimas semanas, la primera ministra sigue gozando de un alto respaldo popular que podría auparla como gran ganadora de estas elecciones. Sus índices de aprobación, en torno al 67%, siguen siendo altos.

Su objetivo es alcanzar los tan ansiados 261 para lograr una ‘mayoría absoluta estable’ y avanzar en su agenda política, lo que permitiría controlar las 17 comisiones parlamentarias de la Cámara Baja de la Dieta de Japón y tener mayoría en cada una de ellas. Independientemente de la alta fragmentación del PLD, los sondeos apuntan a que, con la ayuda de su reciente socio, el Partido Innovación, Takaichi tendrá más fácil obtener esta holgada victoria.

Estas encuestas apuntan, además, a que los dos partidos podrían llegar incluso a hacerse con una mayoría de dos tercios, por encima de los 300 escaños. Esto implica que los partidos que conforman la Alianza Reformista Centrista podría perder más de la mitad de los escaños que tenía antes de que Takaichi convocara las elecciones.

Tras una campaña electoral marcada por su corta duración –la más corta desde la Segunda Guerra Mundial– y las fuertes nevadas, que han dejado más de una treintena de muertos en el país, la población ha tenido que hacer frente al retraso en el envío de las papeletas para el voto anticipado.

Con cuestiones como el alto coste de vida y el creciente militarismo como principales preocupaciones, la idea del rearme de Japón ha ido afianzándose a medida que crece la presión ejercida desde Estados Unidos y a pesar de que, a todas luces, no supone una prioridad para muchos japoneses, más preocupados en un principio por cuestiones económicas y demográficas.

Sin embargo, las proyecciones para el PLD han mejorado desde que Takaichi cancelara su presencia en un debate organizado por la cadena NHK tras sufrir una lesión en una mano. La propia mandataria había indicado a través de redes sociales que el problema derivaba de haber estado dando la mano a «un gran número de seguidores».

«Cuando doy la mano a tantos seguidores entusiastas, muchos tiran de ella, y acabo sufriendo alguna lesión. Tengo síntomas de artritis reumatoide y la mano se me inflama», dijo entonces, en unas declaraciones que fueron duramente criticadas por la oposición.

En caso de finalmente hacerse con una holgada victoria, está previsto que el nuevo Gobierno japonés apueste por reformar la Constitución, un asunto para el que parece no haber de momento consenso entre la población, pero con el que Takaichi busca seguir la estela de predecesores conservadores como Shinzo Abe.

Esto pondría fin a la era pacifista del país, iniciada inmediatamente tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Tokio renunció «para siempre» a la guerra como «derecho soberano» y que limita significativamente los movimientos de sus tropas.

Para sacar adelante la reforma es necesario contar con el apoyo de dos tercios en la Cámara de Representantes –lo que supone el voto favorable de 310 diputados de un total de 465–, además del aval de la mayoría de la población en un referéndum nacional celebrado a posteriori.

En uno de sus discursos antes de convocar estas elecciones, Takaichi ya defendía la necesidad de hacerlo «en este preciso momento», al considerar que debe contar con la aprobación suficiente para impulsar reformas fundamentales para el futuro de Japón.


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