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Publicado 16 Sep 2026 15:03

· Fuente: Europa Press
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TOLEDO 16 Sep. –

El Museo del Ejército de Toledo ha acogido este miércoles un acto de homenaje a 23 militares y un intérprete local que fallecieron durante su intervención en las misiones en Bosnia y Herzegovina, con la inauguración de un monolito que ya forma parte del acervo de este espacio museístico.

El acto, que ha tenido lugar en los Jardines del Alcázar, lo ha presidido el jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), el general de ejército Amador Enseñat y Berea, acompañado de la embajadora de Bosnia y Herzegovina en España, Vesna Andree Zaimovic.

Enseñat y Berea ha puesto en valor el «compromiso, la humanidad, la cercanía» de los militares que encabezaron la misión de paz en este conflicto que supieron relacionarse con la población local «con respeto, empatía y sensibilidad».

«Fue un ejército resolutivo en un entorno exigente, capaz de generar confianza, un ejército comprometido con España, con los aliados, con la legalidad internacional y los valores de convivencia. Fue una misión exigente pero profundamente humana».

Así, ha relatado que para el ejército español, el paso por Bosnia y Herezegovina «supuso un cambio radical», que pasó de ser un ejército de defensa territorial a uno de proyección «preparado defender los intereses de España allá donde fuese necesario».

Enseñat y Berea ha precisado que en la plaza de España de Mostar, en Bosnia y Herzegovina, también hay un espacio de recuerdo a estos 23 militares y al intérprete local.

LA PAZ, «BIEN SAGRADO»

Por su lado, la embajadora de Bosnia y Herzegovina en España ha definido la paz como «un bien sagrado, un punto de partida, un horizonte de la construcción de una sociedad desde el individuo a la comunidad». «La paz no es la ausencia de guerra, sino un conjunto de circunstancias que permiten al ser humano respirar libremente y vivir con dignidad».

En este punto, ha rememorado cómo esa paz «en la década de los 90, no era solo un concepto abstracto, sino una necesidad imperiosa», en un país devastado por la guerra.

Los miembros de las fuerzas armadas españolas de paz «llegaron con una misión sencilla peor difícil», la de «detener la violencia y construir la paz».

«Cuando un militar pierde la vida en el cumplimiento de su deber, hace el mayor sacrificio por su país. Hoy pensamos especialmente en ellos, su sacrificio nos compromete con las generaciones futuras», ha destacado la embajadora.

En este punto, ha enfatizado este compromiso en un contexto actual de violencia con intentos de «manipular la verdad» y «relativizar a las víctimas».

En el monolito se han ido depositando una rosa blanca por cada uno de los militares caídos en este conflicto y el acto ha finalizado con los himnos nacionales de Bosnia y Herzegovina y España.


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