La pasarela de El Bocal colapsó tras la rotura de un herraje de apoyo de las vigas por corrosión

Publicado 16 Apr 2026 15:16

· Fuente: Europa Press
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El perito judicial concluye también que el mantenimiento fue «insuficiente» y la labor de inspección «negligente, si es que hubo»

SANTANDER/GUADALAJARA, 16 Abr. –

La pasarela costera de El Bocal, en Santander, colapsó el pasado 3 de marzo -provocando la muerte de seis estudiantes y dejando herida grave a otra chica- por la rotura de un herraje por efecto de la corrosión, lo que causó un fallo de la unión de apoyo de vigas secundarias de la estructura de madera sobre vigas principales.

«La causa última del colapso de la pasarela consiste en el fallo de la unión de apoyo de las vigas secundarias sobre las vigas principales. El fallo se produce por cortante vertical sobre el herraje, una vez que el mismo ha perdido sección resistente por efecto de la corrosión. La rotura del herraje se produce por la zona de pliegue de la chapa».

Es la conclusión a la que ha llegado el perito judicial designado por la jueza que investiga lo ocurrido en el informe encargado, tras inspeccionar ‘in situ’ el puente durante la visita que este profesional, ingeniero de Caminos, realizó al lugar de los hechos el pasado 2 de abril, Jueves Santo. Es decir, un mes después del siniestro en el que perdieron la vida seis jóvenes: de Cantabria, Guadalajara, Almería y Vizcaya (3). Sobrevivió una chica de Álava y todos formaban un grupo de estudiantes del CIFP cántabro La Granja de Heras, en Medio Cudeyo.

En el documento requerido por la titular de la Plaza número 1 de Instrucción de Santander, al que ha tenido acceso Europa Press, el perito concluye además que «no hay constancia de la existencia de un plan de mantenimiento» de la pasarela, construida en 2014, y que el mantenimiento realizado fue «insuficiente», en tanto que «la labor de inspección fue negligente, si es que se llegó a hacer».

A lo largo de su informe, de 59 páginas y que acompaña de un amplio reportaje gráfico -de fotografías y planos-, el ingeniero va respondiendo a las diferentes cuestiones planteadas por la magistrada.

Así, señala sobre la intervención de la Demarcación de Costas, en julio de 2024, que la reparación acometida abarcó «las barandillas» del puente, pero «no se realizó ninguna actuación sobre la estructura de madera, ni sobre los herrajes, ni sobre la tornillería de las uniones estructurales».

De este modo, añade, se llevaron a cabo trabajos encaminados a «garantizar la seguridad de utilización frente al riesgo de caídas por el lateral de la pasarela, pero no se realizó ninguna labor encaminada a garantizar la seguridad estructural» de la misma.

Sobre los materiales empleados, el ingeniero y perito apunta que los herrajes de sujeción de las vigas secundarias de la estructura siniestrada deberían ser «de acero inoxidable», de un tipo concreto por la cercanía al mar -la pasarela forma parte de la senda costera que va del Faro de Cabo Mayor a la Virgen del Mar-, pero «no de acero galvanizado como figuran en el proyecto».

Y acerca de los estribos existentes, indica que «presentan un muy alto grado de deterioro por corrosión, hasta el punto de que, al recoger un trozo de herraje roto que se encontraba en el suelo, se me deshizo en las manos».

«Los herrajes de apoyo de las vigas secundarias y primarias presentan signos evidentes de corrosión», afirma el perito en su informe, en el que precisa que si bien «este deterioro puede no resultar visible para un usuario normal» de la pasarela, «sin duda alguna no habría pasado desapercibido en una inspección visual bajo el tablero del puente, o por un costado del mismo».

«Los herrajes de apoyo de las vigas primarias se encuentran mal y requieren intervención, pero los herrajes o estribos de las vigas secundarias se encuentran en pésimo estado, debiendo haber sido sustituidos tiempo atrás», abunda.

Y agrega que presenta «otros defectos visibles» y pone algún ejemplo, que si bien no ha sido causa del accidente, sí es «suficientemente grave» como para «requerir un estudio estructural valorado la reducción de capacidad resistente». A ellos suma otros defectos igualmente visibles aunque «de menor entidad, pero que demandan alguna actuación de mantenimiento», como la presencia de hongos y líquenes en superficies horizontales o la «corrosión de la tornillería».

A juicio de este experto, dada la edad de la estructura -casi doce años- «lo previsible es que hubiera pasado al menos dos inspecciones periódicas», además de la final de obra, y «unas siete inspecciones rutinarias», y de las que no tiene «constancia» que se hayan hecho.

Porque, tal y como razona, de haberse realizado, entonces los «deterioros», especialmente los de los herrajes, se habrían «detectado y se hubiera propuesto una actuación de mantenimiento sobre las mismas que hubiera evitado el siniestro».

Y del mismo modo, este perito tampoco tiene constancia de que se hayan realizado labores de mantenimiento programado ni de que haya habido un plan de mantenimiento de la estructura.

En este sentido, señala que en los proyectos se hace referencia a la necesidad de dar un tratamiento a la madera con «lasur» -recubrimiento para protegerla y preservarla, especialmente en exteriores- de forma «periódica», cuando «el uso lo aconseje» y en un plazo que «no debería nunca superar los cuatro años».

Con todo lo anterior concluye que la «causa última» del colapso fue un fallo de la unión de apoyo de las vigas producido sobre un herraje que había pedido resistencia por la corrosión. Dicho fallo de una unión aumenta la carga sobre las demás y termina provocando un «fallo encadenado» de todas las uniones entre las vigas y la caída del conjunto formado por el tablero y otros elementos como «un sólido rígido».

Y aunque para el perito resulta «difícil» determinar, a partir de la observación de las marcas existentes, qué estribo o herraje ha fallado en primer lugar, sí establece como «hipótesis más probable» que el fallo se iniciara en el herraje central sobre la viga sur, lo que explicaría una hendidura que hay enfrente, en la viga norte.

«Una vez que falla la viga secundaria central, los rastreles o vigas terciarias trabajan en voladizo con solo dos apoyos, de manera parecida a un trampolín, pudiendo producir sensación de muelleo o de movimiento oscilatorio vertical».

Y ante el «fallo en cadena» de los herrajes, la pasarela acabó «abriéndose hacia abajo por la zona central, basculando sobre los apoyos en los extremos, como un trampillón doble que se abre, provocando la caída al vacío».

Sobre diferencias entre la estructura proyectada y la ejecutada, el perito destaca una relacionada con los rastreles, un «pequeño cambio» pero «muy relevante», pues de haberse ejecutado en una sola pieza -como estaba diseñado- de diez metros de longitud en vez de divididos en dos -como se hicieron- la rotura habría sido entonces «un poco más lenta» y «menos brusca».

El ingeniero incluye en el informe técnico sobre las causas del colapso de la pasarela, ubicada a unos 300 metros al este de la playa de El bocal, una colección de planos elaborados a partir de diferentes mediciones de los elementos estructurales, así como un listado de la normativa vigente en el momento de su construcción, en materias como estructuras de madera o estructuras de hormigón y cimentación, y normativa aplicable en términos de inspección y mantenimiento de este tipo de construcciones.

Para emitir el documento, ha examinado el proyecto de la senda, el de las pasarelas peatonales de madera, documentación de la reparación de las mismas y el atestado policial realizado tras el accidente.


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