CASTILLA LA MANCHA.-CSIF advierte de carencias estructurales en Geacam dentro de una campaña de extinción con mayor riesgo y más incendios

Publicado 26 Jun 2026 14:30

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

TOLEDO 26 Jun. –

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), primer sindicato en la Mesa General de Función Pública de Castilla-La Mancha, alerta sobre las carencias estructurales de la empresa pública Gestión Ambiental de Castilla-La Mancha (Geacam) «que comprometen tanto la seguridad de los trabajadores como la eficacia de la respuesta dentro de la campaña de extinción de incendios».

Según informa en nota de prensa, la propia Consejería de Desarrollo Sostenible ha comunicado que entre el 1 de enero y el 15 de junio se han producido 137 incendios forestales más que en el mismo periodo del pasado año, y ello antes de que esta misma semana hayamos entrado en riesgo extremo en la mayor parte de Castilla-La Mancha por condiciones meteorológicas.

CSIF considera «muy insuficientes» los 103 días de la actual campaña de extinción, la cual debería ser, al menos, de seis meses teniendo en cuenta que cada año se prolongan los periodos de altas temperaturas.

«Las campañas de extinción deberían comenzar, como mínimo, el 1 de mayo y concluir el 31 de octubre y que estén siempre operativos todos los medios. Cada año estamos observando cómo se activan o se desactivan los medios con fechas ya determinadas a pesar de encontrarnos en niveles muy altos o extremos de incendios, lo que es una auténtica temeridad ya que no todas las unidades ni siquiera llegan a estos 103 días de campaña», explica Ana Nares, bombera forestal técnica de formación y delegada de CSIF en Geacam.

Dentro de este calendario prefijado, el sindicato apunta que está previsto que el próximo 18 de septiembre se desactive el 26% del dispositivo a pesar de que Castilla-La Mancha se encontrará todavía en plena época de peligro alto de incendios forestales.

Posteriormente, el 25 de septiembre se desactivará otro 62% adicional, lo que supondrá que el 88% del operativo quede inactivo. De esta forma, la región contará únicamente con 17 autobombas operativas, una situación que pone en duda la capacidad de respuesta.

Este próximo 1 de julio se activará la fase de riesgo extremo. La Central Sindical denuncia que, pese a este escenario de aumento de temperaturas, se mantienen decisiones organizativas que ya han demostrado sus consecuencias en campañas anteriores, como activación o desactivación progresiva de medios a pesar de la necesidad de contar con todos los recursos necesarios desde mucho antes de la campaña de extinción; falta de personal en distintas unidades operativas con retenes con dotaciones mínimas, lo que además supone que no se puedan cubrir todos los turnos en algunas bases, así como carencias en las bolsas de empleo que resultan insuficientes para responder a las necesidades reales del servicio.

A modo de ejemplo, añade que este pasado miércoles, 24 de junio de 2026, el dispositivo de la provincia de Toledo tenía un 30% de sus unidades terrestres operando con la dotación mínima cuando ese mismo día se registraron cinco incendios en los municipios de Villarejo de Montalbán, Yuncler, Navalcán, Camarena y El Viso de San Juan.

«Esta falta de planificación adecuada y la mala organización también se advierte en la concentración de personal en bases alejadas de sus zonas habituales de actuación. Esta situación provoca que, cuando son movilizados, los efectivos tarden más de una hora u hora y media en llegar a la zona de emergencia, incrementando los tiempos de respuesta y reduciendo la eficacia operativa en intervenciones que requieren una actuación rápida», argumenta.

CONDICIONES LABORALES Y SALARIALES

Según Csif, la precariedad laboral existente en Geacam pone en evidencia las dificultades para atraer y retener profesionales en una actividad altamente especializada y de elevado riesgo. «La elevada temporalidad afecta de manera muy negativa: alrededor del 30 % del personal está vinculado mediante contratos fijos discontinuos de cuatro meses o contratos de interinidad. Las campañas se están sustentando sobre contratos temporales de corta duración».

A ello añade los salarios bajos, ya que dice que el sueldo base es de 1.340 euros netos (apenas unos 100 euros por encima del Salario Mínimo Interprofesional), disponibilidad absoluta 24/7 durante la campaña de incendios a 0,37 euros/hora, además de riesgo vital (penosidad, toxicidad y peligrosidad) por 2 euros al día. Además, no se está respetando la desconexión digital.

Asimismo, afirma que entre las cuestiones más preocupantes se encuentran las deficiencias en materia de formación y seguridad laboral. El personal de nueva incorporación recibe únicamente cinco días de formación a pesar del riesgo que conlleva un incendio forestal con intervenciones de hasta 12 horas ininterrumpidas en condiciones extremas de calor, humo, esfuerzo físico y estrés.

«Es más, la preparación física de los bomberos forestales se produce una vez iniciada la campaña de incendios llegando a programarse entrenamientos actualmente a las 16.30 horas coincidiendo con los momentos de temperatura más alta», subraya.

«Entendemos la importancia de adaptar el cuerpo a las condiciones reales de trabajo y por ello no cuestionamos la preparación, ni mucho menos, pero es vital llevar a cabo una planificación adecuada durante los meses previos a la extinción, es prioritario que el personal llegue descansado y con plenas capacidades físicas y mentales a las emergencias», explica Nares.

INFRAESTRUCTURAS

Para CSIF, también hay carencias con las infraestructuras, con bases pendientes de reforma, obras sin finalizar y puestos de vigilancia que continúan sin disponer de servicios básicos como suministro eléctrico, aseos o taquillas, obligando incluso a algunos trabajadores a utilizar instalaciones municipales para cubrir necesidades esenciales. «Un servicio esencial necesita infraestructuras dignas y plenamente operativas».

«Hay varias bases que carecen de sistemas de cloración operativos, lo que impide utilizar el agua de las instalaciones con garantías sanitarias, incluso para necesidades básicas como ducharse. Las bases de Villaverde de Guadalimar, El Bonillo, Montes Claros y El Vado son algunos ejemplos de esta problemática. También se han detectado problemas de infestación de insectos en puestos de vigilancia como las casetas de El Padrastro y El Padroncillo, entre otras», asevera.

Asimismo, dice que también ha problemas con los equipos de protección individual (hay trabajadores interinos que no disponen de un segundo EPI), esenciales porque protegen ante humos, partículas y gases potencialmente perjudiciales para la salud, así como incidencias con determinadas prendas y problemas de reposición.

NEGOCIACIÓN II CONVENIO COLECTIVO GEACAM

CSIF considera que la negociación del II Convenio Colectivo de Geacam representa una oportunidad histórica para corregir muchas de estas deficiencias estructurales. «Sin embargo, lamenta que los avances estén siendo muy limitados debido a la falta de recursos presupuestarios alegada por la empresa y a la escasa voluntad de diálogo».

Por ello, el sindicato reclama campañas ajustadas al riesgo real, cobertura inmediata de vacantes, recuperación de efectivos perdidos, mayor estabilidad laboral, formación adecuada, dotación completa de equipos de protección individual, infraestructuras dignas, descansos efectivos, aplicación plena de la Ley del Bombero Forestal y avances reales en la negociación colectiva.

Finalmente, CSIF quiere reconocer la profesionalidad y compromiso de los trabajadores y trabajadoras de Geacam, que continúan garantizando la protección de nuestro medio rural pese a las dificultades existentes. «Invertir en los bomberos forestales no es un gasto, es una inversión en seguridad pública y prevención, una inversión en nuestros pueblos, en nuestros montes y en la protección de la ciudadanía», concluye Yolanda Galán, bombera forestal y también delegada del CSIF en Geacam.


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