Arranca la poda en el viñedo de la D.O. ‘La Mancha’, tarea clave para la obtención de vinos de calidad

Publicado 4 Jan 2026 14:51

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

CIUDAD REAL 4 Ene. –

Con los vinos jóvenes ya en el mercado, tras una vendimia 2025 recordada por su excelente calidad y corta producción por el tórrido verano pasado, los viticultores de la Denominación de Origen ‘La Mancha’ se afanan en estas semanas en la realización de labores de poda, fundamentales para garantizar un mejor estado sanitario de la planta, asegurando un equilibrio productivo con vistas a la próxima añada.

Según informa el Consejo Regulador de la D.O., de las yemas de la cepa emergerán los pámpanos de la próxima campaña y, dependiendo del número que se deje en la poda, se podrá regular la posible cantidad de cosecha, obviamente pendientes de la meteorología «no tenga otros planes».

Por ello, desde la Denominación de Origen La Mancha se matiza la importancia en estos cortes selectivos de poda en seco –poda invernal– en un cultivo leñoso como la vid, que pueden controlar o conducir la producción hacia rendimientos productivos de calidad si se realiza convenientemente.

«Hay que mirar cada cepa porque dentro de una viña, son diferentes y hacer una poda proporcional a la fuerza que tenga la cepa. En una producción de calidad, necesitaríamos una producción media», explica, Miguel Luis Casero, viticultor y vocal en el Consejo Regulador.

En esencia, con la poda se busca una reducción de volumen leñoso de la vid, descartando en número aquellos sarmientos que no permitan una mejor producción de los racimos.

En el caso de un sistema de conducción de viña en espaldera, la poda debe realizarse con «cuatro o cinco pulgares a cada lado del brazo, lo que daría una producción de calidad para el próximo año.

Más tradicional en la estampa manchega, la poda en vaso en variedades autóctonas como la Airén exige también una selección adecuada de los cortes buscando un «recogimiento de la vid», cortando los pulgares viejos –pequeños sarmientos– y dejando el pulgar nuevo normalmente con dos yemas.

Ya a finales de la primavera, la poda invernal se suele complementar con otra poda en verde, una labor que puede completar el proceso iniciado cuando la planta vivía el letargo invernal, eliminando posteriormente los sarmientos no útiles, todavía en su fase clorofílica.

En definitiva, concluyen desde la marca de calidad, esto permite limpiar mejor la cepa, descargando mejor la planta y descartando aquellos brotes imperfectos o poco fértiles.


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