Carlos Ramón López, artesanía cervecera con amor incondicional desde la capital del vino y para todo el mundo

Publicado 29 Aug 2026 13:12

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

TOMELLOSO (CIUDAD REAL), 29

Carlos Ramón López, con varios premios cerveceros a sus espaldas, recibe a un equipo de Europa Press en una nave de Tomelloso que se ha convertido en todo un altar dedicado a la cerveza, producto al que le une, tal y como confiesa, un «amor incondicional».

En la conversación, explica que estando en tierra de vinos y desde una pasión por la cocina que le ha hecho curiosear toda la vida, llegó en 2014 a una cata de cervezas artesanas que le abrió la puerta a lo que terminaría siendo una dedicación visceral.

«Descubrí que había un mundo infinito en la cerveza artesana», explica, relatando cómo de forma autodidacta acabó por ser todo un entendido en la materia.

Tras alistarse en la Asociación de Cerveceros Caseros Españoles, empezó a compartir experiencias sin dejar de aprender, de forma que casi sin darse cuenta empezó a equiparse para seguir avanzando en la producción de su elixir particular.

Todo ello en un mundo «infinito» en el que ha explorado todos los matices de este producto invirtiendo en tecnología de todo tipo para hacer de su nave en Tomelloso cuna de cervezas que han cosechado premios en toda España.

Once años después, pertenece al equipo Mancha Beer Team, junto a otros miembros que constituyen un foro del que todos se retroalimentan en cuanto a la investigación en el mundo de la cerveza, desde levaduras hasta lúpulos y pasando por maltas.

Haciendo piña con otros apasionados desde 2016, no ha parado de enriquecerse y «mejorar». Fue así como en 2018 empezó a mandar cervezas a concursos nacionales, experiencias que sirvieron, sobre todo, para seguir creciendo como cervecero artesano.

2020, PRIMER PREMIO

En 2020 recibió la primera medalla con una cerveza DoppelBock de estilo alemán; preludio de otro galardón más en una IPA Day, todo ello en un año de mal recuerdo por la pandemia del Covid-19.

Tras el obligado parón sanitario, en 2023 volvió a elaborar cerveza desde Tomelloso, hasta que en 2024 llegó otro segundo premio.

«Soy demasiado meticuloso a la hora de elaborar, tengo mis pautas de elaboración y sigo con la vieja escuela», expresa el artesano.

CERVEZAS DEL MUNDO A LA MESA

Carlos Ramón comparte su experiencia siempre que puede. Así, tiene la nave abierta para realizar catas especializadas con hasta cinco muestras de República Checa, Bélgica, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, «acompañadas de aperitivo primero y comida después».

El primer pase, llegado desde Budvar, supone «una cerveza ligera, muy fina, de espuma blanca cremosa y carbonatación baja». Como pareja de baile, una ofrenda de cecina, queso Idiazábal o San Simón «para armonizar la boca».

La segunda parada, Bélgica, con una cerveza blanca de 6,4 grados, Belgian Blanc, de la mano de un camembert o gorgonzola. De ahí, a una Wissbier alemana de medio litro. «Una maravilla con una salchicha Bratswurt, la típica de Baviera.

En esta cata comentada en la que el anfitrión también ilustra al comensal, la cuarta propuesta tiene forma de American Ipa, líquido que ya reclama más contundencia en el plato que acompaña.

De este modo, aquí entra en acción carne cocinada a baja temperatura en cerveza negra desde la noche anterior, servida en pleno ‘show cooking’ para enriquecer la experiencia gastronómica.

Para terminar, parada en Inglaterra, con una Smith Imperial, «cerveza negra, muy densa, de diez grados» que sirve para abrochar la velada junto a un brownie de chocolate. «La gente se va con una idea totalmente diferente de lo que es la cerveza».

Sin intención de fabricar para vender, su única aspiración es compartir una pasión con amigos y visitantes, y ya piensa en cómo dar forma a la celebración de eventos especiales para en los que aunar cerveza y gastronomía para todo aquel que lo sepa disfrutar.

ARTESANÍA FRENTE A INDUSTRIA

López, de paladar experto, no sataniza las cervezas industriales pero reivindica los productos mejor elaborados, si bien comprende que sea complicado incluir referencias artesanas en los bares de a pie.

«Una de las ventajas de la cerveza artesana es que aporta matices y sabores mejores que una industrial. Más maltosidad, mejor sabor, otros perfiles.


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