Uganda celebra unas elecciones en las que Museveni aspira a un séptimo mandato frente al opositor Bobi Wine

Publicado 14 Jan 2026 10:31

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

El mandatario busca prorrogar sus casi cuatro décadas de mandato entre denuncias sobre represión antes de la votación

La población de Uganda está llamada a las urnas este jueves para unas elecciones generales en las que el actual jefe de Estado, Yoweri Museveni, busca un séptimo mandato que le permita extender sus cerca de cuatro décadas en el poder, un objetivo para el que tendrá que volver a enfrentarse al líder opositor, Robert Kyagulanyi, un antiguo cantante conocido como Bobi Wine.

Museveni, de 81 años y en el cargo desde 1986, se presenta como candidato del partido gubernamental, el Movimiento Nacional de Resistencia (NRM), que aspira a mantener su amplia mayoría en el Parlamento, donde en la actualidad ostenta 336 de los 529 escaños, por los 57 de la Plataforma de Unidad Nacional (NUP) de Bobi Wine.

El NRM ha centrado su campaña en el eslogan ‘Proteger los avances: dar un salto cualitativo hasta el estatus de ingresos medio-altos’, en un momento en el que el país está cerca de cumplir 40 años bajo la égida de Museveni, una importante figura de la resistencia contra los regímenes de Idi Amin y Milton Obote.

El presidente llegó al poder tras la toma de Kampala por parte de su Ejército de Resistencia Nacional (NRA) y la expulsión el cargo de Tito Okello, quien un año antes había encabezado un golpe que puso fin al régimen de Obote, acusado de abusos y violaciones de los Derechos Humanos.

Sin embargo, su imagen de liberador no fue sucedida por la celebración de elecciones presidenciales, que no tuvieron lugar hasta una década más tarde, en 1996. Desde ahí Museveni ha logrado revalidar su mandato en medio de denuncias sobre abusos de los Derechos Humanos, lo que ha llevado a organizaciones internacionales a pedir el fin de la impunidad y una rendición de cuentas por estas acciones.

La nueva candidatura de Museveni –respaldada en agosto por su partido– ha sido duramente criticada por la oposición, que denuncia una deriva autoritaria y el hecho de que el presidente impulsara cambios para poder seguir concurriendo a las urnas, incluida la eliminación del límite de dos mandatos en 2005, fecha en la que Uganda instauró el sistema multipartidista.

Además, las autoridades retiraron en 2017 el límite de edad de 75 años para ocupar la Presidencia, a la que aspira de nuevo Bobi Wine, de 43 años y representante de lo que parte de la población considera como una regeneración política. El opositor ya se presentó a las elecciones en 2021, cuando se negó a reconocer la victoria de Museveni denunciando un fraude generalizado.

Bobi Wine tomó entonces el relevo al destacado opositor Kizza Besigye, rival de Museveni en los comicios de 2001, 2006, 2011 y 2016, en los cuales fue derrotado por amplios márgenes –el presidente obtuvo siempre entre cerca del 60% y el 70% de los votos–, igualmente denunciando irregularidades y acusando al mandatario de reprimir a sus seguidores.

Besigye ha sido otra de las caras de la campaña debido a su detención en Kenia en noviembre de 2024 y posterior traslado a Uganda para hacer frente a cargos de «traición» –por lo que se expone a la pena de muerte–, que sus seguidores achacan a una persecución política para apartar del escenario a una de las figuras políticas más conocidas del país africano.

Así, la campaña electoral para los comicios del 15 de enero ha estado marcada por denuncias de represión por parte de las fuerzas de seguridad, especialmente contra actos de la NUP, incluidas informaciones sobre muertos y heridos en manifestaciones y actividades convocadas por el partido de Kyagulanyi, a lo que se sumó el corte del servicio de Internet en la víspera de la votación.

De hecho, Bobi Wine ha llegado a decir que su campaña electoral «no es una campaña normal». «Casi estamos en guerra. Pueden verse a los soldados y vehículos desplazados. Esta gente agrede y mata a nuestros seguidores», afirmó durante un acto a principios de diciembre, en medio de llamamientos de la comisión electoral para que se respete la libertad de expresión.

La antigua estrella del reggae ha logrado aglutinar una importante base de apoyos, especialmente entre la población joven, con su promesa de impulsar la democracia, luchar contra la corrupción y generar puestos de trabajo a través de una reforma económica, en un país en el que cerca de dos tercios de la población tiene menos de 30 años.

Así, una de las principales preocupaciones de las autoridades es precisamente lo sucedido durante los últimos años en los vecinos Kenia y Tanzania, donde sectores jóvenes se han mostrado crecientemente movilizados, desatando cambios en el poder y provocando oleadas de represión como las vistas tras los comicios de 2025 en Tanzania, con denuncias sobre cientos de muertos.

En este contexto, Naciones Unidas alertó la semana pasada de que las elecciones tendrán lugar en un contexto «marcado por la represión generalizada y la intimidación» a través del uso de leyes aprobadas o enmendadas desde los comicios de 2021. «Las autoridades ugandesas deben garantizar que todos los ugandeses pueden participar de forma libre y segura en las elecciones, tal y como es su derecho según el Derecho Internacional», afirmó el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk.

Días antes, la organización no gubernamental Amnistía Internacional resaltó que las fuerzas de seguridad han intervenido de forma ilegal contra actos de campaña de la oposición usando «una fuerza innecesaria y excesiva», avisando de «una brutal campaña de represión contra la oposición y sus partidarios».

«Las autoridades deben cumplir con sus obligaciones en materia de Derechos Humanos y permitir que la oposición celebre sus actos de campaña sin restricciones indebidas y sin someter a sus dirigentes y partidarios a detenciones, torturas u otros malos tratos», sostuvo el director regional de la ONG para África Oriental y Austral, Tigere Chagutah, quien pidió «investigaciones imparciales» sobre estos abusos.

Las elecciones tienen lugar además en un contexto de tensiones en la región, pasando por la citada represión en Tanzania –donde la presidenta, Samia Suluhu Hassan, obtuvo un controvertido segundo mandato–, y la violencia en Kenia después de las elecciones en junio de 2024 y julio de 2025, que se saldó con decenas de muertos.

Asimismo, otro de los focos de preocupación gira en torno al conflicto en el este de República Democrática del Congo (RDC) entre el Ejército y el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), respaldado por Ruanda, así como el aumento de la violencia en la provincia de Ituri –en la frontera con Uganda– por los ataques de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), fundadas en territorio ugandés y actualmente vinculadas con el grupo yihadista Estado Islámico.

La situación ha generado temores dentro del país sobre un posible estallido de enfrentamientos tras las elecciones, según recoge el ‘think tank’ International Crisis Group, especialmente ante la previsión de denuncias por parte de la oposición sobre irregularidades, tal y como ha pasado durante las últimas décadas

La economía ha sido otro de los pilares de la campaña en el país, uno de los más jóvenes del mundo y con la agricultura como su principal motor, dado que emplea a cerca del 72% de la mano de obra y equivale al 24% del PIB, según datos publicados por el Banco Mundial.

Las autoridades impulsaron en julio de 2025 un plan de desarrollo bajo el lema ‘Industrialización sostenible para un crecimiento inclusivo, empleo y creación de riqueza’, en un intento por hacer frente al descontento popular, que Bobi Wine espera capitalizar para poner fin al mandato del histórico líder de la resistencia ugandesa, que aspira a extender su mandato, el tercero más largo en África por detrás de Teodoro Obiang Nguema, en Guinea Ecuatorial, y Paul Biya, en Camerún.


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