Save the Children alerta de las dificultades de miles de desplazados por operaciones de Israel en Cisjordania

Publicado 25 Jan 2026 10:17

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

La ONG afirma que hay niños con signos de «deterioro mental» a causa del impacto psicológico de las condiciones de desplazamiento

La organización no gubernamental Save the Children ha alertado de la situación que atraviesan más de 30.000 palestinos, entre ellos 12.000 niños, que se han visto desplazados a causa de la operación a gran escala lanzada hace cerca de un año por el Ejército de Israel en tres campamentos de desplazados en el norte de Cisjordania, antes de apuntar que algunos de los menores presentan ya signos de «deterioro mental» ante la falta de «normalidad» en su día a día.

El jefe de Comunicación de la ONG en Cisjordania, Farah Abu Sahliya, ha indicado en una entrevista concedida a Europa Press que la situación en Cisjordania ha sufrido «un rápido deterioro» a raíz del 7 de octubre de 2023, fecha de los ataques encabezados por Hamás contra Israel y la posterior ofensiva israelí contra la Franja de Gaza, antes de especificar que hubo un empeoramiento a raíz de la citada operación en Cisjordania, que tuvo su epicentro en el norte del territorio.

«El resultado de eso fueron más de 30.000 desplazados, incluidos 12.000 niños. Se vieron forzados a abandonar sus campamentos, sus hogares, un impacto que aún se deja sentir hoy», ha manifestado. «Hay niños que muestran signos de deterioro mental, como orinarse en la cama. Se niegan a comer. Hay un descenso del desempeño académico también, con niños negándose a acudir a la escuela», ha explicado.

Así, ha apuntado que la situación «impacta en el sustento y el sentido de normalidad de la gente». «Hay un sentimiento de pérdida, ya que no solo están desplazados, sino que la inmensa mayoría de ellos vieron demolidas sus viviendas, por lo que no tienen una casa a la que volver, siendo ya una población refugiada», ha sostenido Abu Sahliya, que ha apuntado que algunas de estas personas viven con sus familiares, mientras que otros han alquilado apartamentos y otros usan los dormitorios de universidades como alojamiento.

«Estas comunidades tienen lazos muy estrechos y han sido separadas desde estos tres campamentos de refugiados. Ahora están viviendo en decenas de comunidades diferentes, por lo que hay un sentimiento de separación de sus seres queridos y sus familiares, lo que obviamente impacta sobre la salud mental de las familias», ha especificado.

En esta línea, ha afirmado que esta situación ha provocado que los desplazados hayan tenido que buscar nuevos trabajos, en ocasiones en materias en las que no tienen formación, lo que ha afectado a la obtención de salarios y sustentos para mantenerse a sí mismos y a sus familias. «Estamos viendo algunos casos de desnutrición, si bien no es generalizada, especialmente en comparación con Gaza», ha añadido.

De esta forma, ha sostenido que «estas familias dependen en gran medida del apoyo financiero». «Necesitan apoyo de sus familias o de ONG u organizaciones comunitarias para ayudarlas a sobrevivir», ha manifestado, antes de incidir en que estas personas comunican que necesitan «bienes básicos», dado que «no tuvieron mucho tiempo para hacer las maletas cuando se vieron desplazados». «Les hace falta ropa. Les hace falta comida. No tienen camas», ha puntualizado.

Por ello, ha hecho hincapié en que entre las prioridades de Save the Children figuran los programas educativos para niños desplazados por las operaciones israelíes y los ataques por parte de colonos, al alza durante los últimos meses, si bien ya en los primeros nueve meses antes de los ataques del 7 de octubre de 2023 se había registrado la mayor cifra de palestinos muertos en Cisjordania desde la Segunda Intifada, dos décadas antes.

«Mantenemos muchos programas de educación remediadora (…) para ayudarles dado que, debido a estas experiencias, a menudo hay una pérdida educativa, una afectación en su educación y un deterioro en su desempeño académico. Les ayudamos a recuperar este conocimiento, a ser capaces de adaptarse y volver a la escuela de una forma más sana», ha argüido.

Además, acomete programas de protección de la salud mental, con «una parte significativa» de estas labores «centrada en dar apoyo psicológico a niños y familias que han sufrido ataques» para «ayudarles a hacer frente a los desafíos y la situación de una forma sana» par «retomar sus vidas». «Es difícil, porque obviamente quieren volver a sus hogares. Hay una sensación de pérdida, pero intentamos ayudarles dentro de lo posible a través de estos mecanismos», ha puntualizado, antes de afirmar que también hay programas con «asistencia en efectivo» para apoyar a estas familias a recuperar parte de su sustento.

Por ello, ha reclamado a la comunidad internacional que «pida a las autoridades israelíes» el fin de sus operaciones, confiscaciones y demoliciones y que den pasos para que se respeten los derechos de la población, especialmente aquellos que han reconocido el Estado de Palestina. «Ese reconocimiento no termina ahí. Tienen que garantizar que los derechos de los palestinos son respetados, que el derecho de los palestinos a la autodeterminación es respetado. Eso es lo que significa reconocer un Estado», ha dicho.

En este contexto, ha criticado las restricciones de Israel a las agencias internacionales y las ONG, días después de que las autoridades israelíes demolieran la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) en Jerusalén Este, en línea con una ley aprobada en octubre de 2024 por su Parlamento prohibiendo sus actividades, un paso condenado a nivel internacional.

«La demolición de estas instalaciones en Jerusalén Este son la última de una larga lista de perturbaciones o pasos por parte de las autoridades israelíes para impedir el trabajo de la UNRWA y otras organizaciones humanitarias», ha lamentado, al tiempo que ha resaltado que «como resultado de ello, hay un impacto sobre la respuesta humanitaria en Gaza y Cisjordania».

«La UNRWA es uno de los principales proveedores de escuelas y centros sanitarios en Gaza. Cuando se habla de reconstruir Gaza, el sector sanitario y el educativo, la UNRWA juega un papel increíblemente vital y es difícil que las ONG vayan a llenar esos huecos», ha explicado Abu Sahliya, quien ha dicho que si la agencia no juega un «papel central» en la respuesta, la misma «sería extremadamente difícil».

A ello se suma la decisión de Israel de revocar las licencias de más de 35 ONG, entre ellas Save the Children, lo que impide que entreguen «suministros» en Gaza y el rechazo de la entrega de visados a su personal internacional, a pesar de lo cual la organización «ha sido capaz de seguir operando».

«Tenemos más de 300 trabajadores en los Territorios Palestinos Ocupados», ha remarcado, antes de afirmar que «hay capacidad para obtener suministros a nivel local» de cara a su entrega posteriormente «a través de socios». «Planeamos seguir operando en Gaza y Cisjordania», ha destacado, a pesar de los citados obstáculos oficiales.

Así, ha pedido «acceso humanitario sin restricciones», incluidas «fronteras abiertas», para «poder operar libremente» en Gaza y entregar ayuda a la población, sumida en una enorme crisis humanitaria a causa de la ofensiva de Israel, que ha dejado una gran devastación y más de 71.500 muertos y cerca de 171.400 heridos, según los datos publicados por las autoridades de la Franja, controladas por Hamás.

Por último, ha reclamado «un proceso de recuperación y reconstrucción» que «esté centrado en los niños» y «sea liderado por palestinos». «Estos procesos deben ser incluir voces palestinas, tener en cuenta sus opiniones y el consentimiento de los palestinos y el reset de sus derechos», ha dicho. «Gaza debe ser obviamente reconstruida y queremos que sea reconstruida cuanto antes, de una forma que garantice que se respetan los derechos de los palestinos», ha zanjado.


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