Irán.- La Fundación de la Nobel de la Paz Narges Mohamadi alerta de que su vida «corre peligro inminente»

Publicado 30 Apr 2026 04:38

· Fuente: Europa Press
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Hace un llamamiento internacional a presionar por el traslado de Mohamadi a «un hospital especializado para recibir atención cardíaca urgente»

La Fundación Narges, creada en honor a la premio Nobel de la Paz iraní Narges Mohamadi, ha denunciado este miércoles la negativa de la Fiscalía de Teherán a conceder a la encarcelada activista de Derechos Humanos una suspensión de su pena por un mes a fin de recibir una atención médica cardíaca especializada que necesita de manera «crítica», en un momento en el que su vida «corre peligro inminente» tras haber perdido casi 20 kilogramos de peso y presentar una presión arterial «peligrosamente alta».

«A pesar de la confirmación oficial de la Oficina del Médico Forense de Zanjan, que indica que Mohamadi necesita al menos un mes de baja médica, la Fiscalía de Teherán sigue bloqueando su liberación» después de que su equipo legal en Irán haya dedicado «varias semanas a abogar intensamente por esta baja», ha informado la fundación en un comunicado en el que lamenta que «las autoridades se niegan persistentemente a concederla».

En cuanto a su estado de salud, la organización ha indicado que, tras una reunión con la activista el pasado martes, «su abogado describió su estado físico como crítico». «Durante los últimos tres días, su presión arterial ha fluctuado peligrosamente entre 150/100 y 170/110, sin responder a la medicación», alerta el texto, que agrega a estos problemas cardiovasculares «una pérdida de peso alarmante de más de 19 kg» y «un dolor torácico persistente y recurrente».

Ante esta situación, el hermano de la defensora de Derechos Humanos, Hamidreza Mohamadi, ha declarado despertarse «cada día con el temor de escuchar la noticia de su muerte». «Esto ya no es solo encarcelamiento; es una muerte lenta. Cada vez que Narges llama a nuestros familiares desde la prisión de Zanjan, está más débil, más delgada y más cerca del límite. Literalmente, están viendo cómo su vida se desvanece sin hacer nada», ha aseverado.

«Estamos furiosos. Al negarle la atención especializada que necesita y al impedirle el acceso a sus propios médicos, básicamente la están matando», ha afirmado, negando tener confianza alguna «en un médico de prisión cualquiera, designado por el Estado, que desconoce su complejo historial médico». «Mi hermana lo ha sacrificado todo por su país, y ahora la están destruyendo sistemáticamente», ha denunciado antes de reclamar que «esto tiene que parar ya».

Según ha recogido la citada fundación, el Fiscal Adjunto de Teherán ha informado a la familia de Mohamadi que, dados los avances médicos en la República Islámica, no es necesario trasladarla a un hospital de Teherán y que debería recibir tratamiento en Zanjan.

Sin embargo, también ha agregado que este mismo martes, «debido al empeoramiento de su estado», la activista fue enviada «por segunda vez a una consulta de urgencia con un cardiólogo», en la cual se «reiteró y enfatizó explícitamente que su tratamiento no es posible en Zanjan y que debe ser atendida obligatoriamente por su médico de cabecera en el Hospital Pars de Teherán».

Todo ello, advirtiendo además el profesional sanitario de que «mantener a Narges Mohamadi en prisión bajo presión, estrés y en las difíciles condiciones de reclusión es extremadamente peligroso», según ha recogido la propia organización, que agrega que, «hasta que su equipo médico y los especialistas pertinentes evalúen conjuntamente su estado, no se le puede recetar ningún medicamento nuevo ni tomar ninguna otra medida médica».

En este contexto, la Fundación Narges ha realizado «un llamamiento a la comunidad internacional, a Naciones Unidas, a los organismos internacionales de Derechos Humanos, a las feministas, a los abogados, a los periodistas y a los defensores de los Derechos Humanos para que exijan el traslado inmediato de Narges Mohamadi a un hospital especializado donde pueda ser atendida por su propio equipo médico, que conoce su historial clínico, para recibir atención cardíaca urgente».

«Asimismo, exigimos su liberación inmediata e incondicional, así como la de todos los presos de conciencia detenidos en Irán en violación de los principios de dignidad y libertad de expresión y opinión», agrega el documento.

La activista, que ha pasado la mayor parte de los últimos 20 años de su vida entre rejas, ha sufrido múltiples infartos y fue sometida a una cirugía de emergencia en 2022. En diciembre de 2024 fue puesta en libertad provisional a raíz de una solicitud por motivos médicos aprobada por la Fiscalía de Teherán, meses después de ser hospitalizada tras más de dos meses en los que las autoridades impedían que recibiera tratamiento pese al deterioro de su estado de salud, según denunció entonces la familia de Mohamadi.

En diciembre de 2025 fue arrestada de nuevo en un acto en memoria del abogado Josrou Alikordi, que falleció semanas antes en «extrañas circunstancias». El 8 de febrero de 2026 fue sentenciada a siete años y medio adicionales de prisión.


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