C.Rica/Crónica.- El oficialismo roza el triunfo en una primera vuelta marcada por el aumento de la inseguridad

Publicado 31 Jan 2026 10:25

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

Un supuesto plan para matar al presidente Chaves y la presencia de Nayib Bukele marcan la recta final de la campaña electoral

Costa Rica acude este domingo a las urnas para elegir al presidente y renovar el Parlamento tras la campaña electoral más larga de su historia reciente, en la que el aumento de la inseguridad y el crimen organizado han copado la agenda de todos los candidatos, entre los que resalta Laura Fernández, la apuesta del oficialismo para continuar con el legado del líder derechista Rodrigo Chaves, que podría ganar en primera vuelta.

Fernández, exministra y exjefa de gabinete de Chaves, aparece muy destaca en intención de voto, con cifras que superan el 40%, margen necesario para evitar una segunda vuelta. En el escenario de una segunda vuelta, solo la posible unión del resto de candidatos –hasta veinte, pero solo cinco con posibilidades de lograr representación–, podría cuestionar su triunfo.

La candidata del Partido Pueblo Soberano (PPSO) ha prometido mano dura para atajar este aumento de la inseguridad y los homicidios violentos en un país que no dispone de Ejército y acostumbrado a ser durante décadas uno de los más estables en esa convulsa parte del mundo que es Centroamérica.

El Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica apunta que dos de cada tres electores cree que la situación de seguridad ha empeorado. Aún así, y a pesar de que el país ha experimentado una de sus etapas más violentas de los últimos tiempos, el 58% apuesta por este modelo, basado durante estos años en la crispación y el enfrentamiento con las instituciones.

«Costa Rica en los últimos 25 años ha tendido a ‘centroamericanizarse’, a perder una parte de esa solidez institucional, socioeconómica, del estado de bienestar y de sus estructuras que lo hacían muy diferente del resto de países de la región», explica Salvador Martí i Puig, catedrático de Ciencias Políticas e investigador del think tank Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona (CIDOB).

Aún siendo un país relativamente estable, en los últimos años «el Estado ha ido perdiendo brillo», apunta Martí i Puig, debido al aumento de la desigualdad y la pobreza provocadas por las políticas neoliberales de los últimos mandatarios, pero también por otros factores como la llegada masiva de migrantes nicaragüenses o la globalización del crimen.

En este escenario apareció Rodrigo Chaves, que cuenta con «todos los componentes de un populista de derechas y liberal», define el investigador del CIDOB, al estilo de otros presidentes como el estadounidense Donald Trump, el argentino Javier Milei, o el salvadoreño Nayib Bukele, protagonista también durante la campaña.

BUKELE y EL PLAN PARA MATAR A CHAVES

Dos factores irrumpieron en la recta final de la campaña, el supuesto intento de matar al presidente Chaves y la visita del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, que en pocos años se ha convertido en una figura de primer nivel, no solo en el tablero centroamericano, sino también en otras latitudes mucho más al sur del continente.

Bukele participó junto a su homólogo costarricense en un acto para promocionar la creación de una cárcel de máxima seguridad en la provincia de Alajuela, aledaña a la capital, San José, inspirada, tal y como se encargó de reafirmar el propio presidente costarricense, en el mediático Cecot salvadoreño.

El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) rechazó incluso un recurso para cancelar la visita ante las denuncias por su marcado carácter electoralista, en el marco de una campaña en la que Chaves, desviándose de la Constitución y la tradición política del país que no permiten al presidente participar en la misma, ha hecho proselitismo por Fernández y atacado a los candidatos opositores.

La misma corte, en octubre de 2025, solicitó sin éxito al Parlamento que levantara la inmunidad que le otorga el cargo a Chaves para poder investigar si contravino las leyes electorales participando en la campaña. Un mes antes, la cámara legislativa tumbó otro intento de desafuero, en esta ocasión del Tribunal Supremo, por un caso de corrupción que afectaba también a uno de sus ministros.

Sin embargo, no solo visitando estas futuras instalaciones penitenciarias bautizadas con el ilustrativo acrónimo de Cacco (Centro de Alta Contención del Crimen Organizado) se ha dejado sentir Bukele, que cada vez tiene mayor peso en la región, sino también contando con la casilla de José Aguilar Berrocal, marido de una de sus primas, en las papeletas.

A pesar de que haber salido airoso de dos investigaciones, una por corrupción y otra por beligerancia política durante la campaña, gracias al respaldo de la Asamblea Legislativa, Chaves ha reiterado en varias ocasiones la necesidad de que su partido controle la cámara para poner en marcha los cambios que, a su juicio, Costa Rica necesita, entre ellos una posible revisión de la Constitución.

El objetivo declarado es lograr hasta 40 diputados de una Asamblea con 57 asientos. En este escenario, es donde uno de estos candidatos residuales, como es Aguilar Berrocal, el familiar de Bukele, podría marcar la diferencia con apenas un par de escaños y completar las aspiraciones de Chaves, advierte Martí i Puig.

La candidata del oficialismo, de 39 años, no solo sale beneficiada de la gran popularidad del aún presidente Chaves, sino también de una oposición altamente atomizada, con propuestas que por sí solas, en el mejor de los casos, alcanzarían el 9% de los votos.

Aunque remota, la posibilidad de que alguno de estos aspirantes lograra colarse en la segunda vuelta plantearía un escenario distinto para la cita con las urnas del 5 de abril.

De esa veintena de candidatos, tres son los que podrían poner en duda el triunfo este domingo de Fernández. La ex primera dama Claudia Dobles, del progresista Partido Acción Ciudadana; Ariel Robles, del Frente Amplio, otra de las propuestas de la izquierda; y Álvaro Ramos del histórico Partido Liberación Nacional (PLN).

«La gente percibe que hay probabilidades porque estos tres partidos grandes se unirían y podrían llegar también al 40% (…) Si hay una segunda vuelta está abierto», apunta Martí i Puig.

En todo caso, el gran número de fuerzas en liza anticipa un Congreso fraccionado, en el que será complicado que un solo partido logre los 29 escaños que ofrece una mayoría simple, por lo que se impondrá una permanente lógica de negociación.

Todo ello en medio de un clima de claro descontento con la clase política, aunque los indecisos son cada vez menos a medida que se acerca el domingo. Del 55% que las encuestas registraron en octubre de 2025, esta misma semana descendía ya hasta el 26% el electorado que afirmaba no tener claro aún el sentido de su voto.

El desapego electoral ha sido recurrente en los últimos años, después de que el país hubiera registrado tiempo atrás niveles de participación superiores al 80%. En las últimas elecciones, el 40% de los electores se quedó en casa.

Aunque es votar obligatorio en Costa Rica, no hay medidas punitivas para quien no pasa por las urnas, como ocurre en otros países latinoamericanos como Chile, donde esa imposición suele beneficiar a propuestas antisistema escoradas a posturas más conservadoras, por lo que en el caso costarricense nadie puede apropiarse de estas dinámicas.


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