Zinemaldia.- Victoria Luego destaca la capacidad de ‘Sants’ para «hablar de los ciudados y de aprender a cuidarse»

Publicado 24 Sep 2026 15:02

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

Gurrea asegura que «en el cine de atracos, a menudo, las secuencias de robo también están filmadas casi con una intención ritual»

SAN SEBASTIÁN, 24 Sep. –

La actriz Victoria Luengo ha destacado la capacidad de ‘Sants’, película que dirige Mikel Gurrea y que se proyecta en la Sección Oficial a concurso en el 74 Festival de San Sebastián, en la que interpreta a una ladrona de figuras religiosas que tiene que lidiar con la inminente muerte de su madre, para «hablar de los cuidados y de aprender a cuidarse».

Luengo, que ha comparecido en rueda de prensa junto al director del filme, Mikel Gurrea, sus compañeras de reparto Ariadna Gil y Eulàlia Ramon y los productores Laura Rubirola y Giovanni Pompili, ha explicado que Lali, su personaje, «empieza siendo una persona que no tenía capacidad de quedarse en los lugares y acabamos conociendo a una Lali que tiene un miedo terrible a cuidar y a afrontar la muerte de su madre». En su opinión, ‘Sants’ «abre las miras para ver si podemos vivir un mundo de cuidados, no solo desde el indiviualismo».

Luengo, que ya protagonizó ‘Suro’, la anterior película del cineasta vasco, ha asegurado que trabajar con Mikel Gurrea es «una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida». «Yo pensaba que no me iba a ofrecer esta película, pero un día vino a Madrid me sacó el guion, y me puse a llorar», ha relatado.

En esa línea, ha apuntado que su forma de trabajar ha ido cambiado y que, en este momento de su carrera le inspira más buscar qué tienen de sí misma los personajes, en este caso qué tiene Lali de ella, «qué pasaría si Victoria afrontase esta situación».

Asimismo, ha explicado que en la tarea de preparar ‘Sants’ crearon un grupo de whatsapp con Ariadna Gil en los que se mandaban mensajes de audio como madre e hija durante un mes, improvisando, los cuales les sirvieron para crear una relación previa al rodaje.

Al respecto, Ariadna Gil ha afirmado que «generalmente» odia este tipo de cosas, «pero hay que lanzarse, soltarse y aprender» y, pese a que le cuesta «la cosa del improvisar», al plantearse esta forma de trabajar descubrió que «cuando crees en algo no y confías, cuando no sientes que están juzgando a ver si eres más brillante o menos brillante», se produjó «algo liberador» que les sirvió para abordar este trabajo.

Respecto a abordar un personaje de enferma terminal, Gil ha afirmado que se ha acercado a esa madre «con mucho cuidado y respeto» teniendo en cuanta que «es muy difícil pedir ayuda y aceptar hacia dónde vas, el personaje se agarra sorprendentemente a una devoción religiosa, y es una posibilidad para la relación con la persona más importante de su vida que es su hija, que no fluye, que está rota». «Hay una invitación a vivir y ayudarse de otra manera», ha destacado.

«IMPRESIONES SUBJETIVAS»

Por su parte, Mikel Gurrea ha explicado que escribe desde «impresiones subjetivas» de un lugar y ha querido, en esta ocasión, encontrar la ficción en el barrio en el que vive, nada más abrir la puerta de su casa. Es el barrio de Sants, de Barcelona, entre la estación de tren y el puerto.

«Empecé a mirar el barrio e interrogarlo con esa mirada. Es un barrio aparentemente cotidiano, mundano, que tiene un tejido asociativo muy fuerte, grupos de gente organizándose y tiene también un sustrato anarquista bastante fuerte históricamente, pero tiene un nombre muy religioso», ha detallado.

En el marco de su investigación descubrió una iglesia que le da el nombre al barrio, pero siempre que acudía la encontraba cerrada. «Un día tuve la idea de que estaba cerrada como una caja fuerte llena de tesoros y alguien podría robarla, entonces empecé a leer en torno a robos de arte sacro en la península ibérica, que es algo que ha sucedido mucho durante décadas y ahí encontré todo un mundo que me interesó mucho», ha señalado.

Gurrea se ha referido también a la figura de Erik el Belga, «un ladrón muy famoso que hablaba de los robos de una manera muy especial y los describía casi con una devoción hacia el objeto de arte, pero una devoción que rozaba, no sabes muy bien, parecía casi como si fuese la cara B del propio ritual del culto religioso». «Eso me interesó mucho y me di cuenta que en el cine de atracos, a menudo, las secuencias de robo también están filmadas casi con esa intención ritual», ha añadido.

El cineasta vasco ha precisado que cuando comenzó a escribir el personaje de Lali «sabía que era una ladrona, y en la primera secuencia esta mujer entraba en la capilla de un hospital, se sentaba, miraba a la talla, se ponía en posición de rezo y lloraba desconsoladamente. La persona que estaba detrás suyo abandonaba la capilla para dejarle intimidad y en ese momento ella cortaba el llanto, como una súper actriz, y se levantaba, robaba la talla y se iba».

Gurrea desarrolló después «la posibilidad de una madre que necesita ser cuidada, una madre que está enferma y cómo esta chica, cómo este personaje enfrentaría la idea de los cuidados. ¿Quiere hacerlo de verdad o siente la obligación? ¿Eran falsas esas lágrimas o había algo de verdad?», ha señalado, para añadir que desde esa interrogación salió la relación entre Gloria y Lali, y desde la documentación de los robos de arte sacro y el barrio salió la madre alternativa que interpreta a Eulalia Ramón, que es Rosario.

Finalmente, Eulalia Ramón ha resaltado la «exquisita sensibilidad» de Mikel Gurrea a la hora de trabajar y ha explicado que recibió el guion un año antes y para encarnar a su personaje decidió «hacerle un pasado, que fue misionera y estaba decepcionada de la iglesia».


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