León XIV pide un mundo «sin murallas» e insta a las mafias a acabar con el tráfico de migrantes: «Deténganse»

Publicado 12 Jun 2026 12:57

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

Robert Prevost advierte del «naufragio silencioso» de quien queda «solo» en una ciudad, sin vínculos, sin idioma, sin pan y sin techo

LA LAGUNA (TENERIFE), 12

El Papa León XIV ha defendido este viernes un mundo «sin murallas» e instado a las mafias a acabar con el tráfico de personas migrantes porque «el dinero arrancado a la vulnerabilidad de los pobres no dará paz, ni honor, ni futuro».

«Deténganse, conviértanse», ha comentado en un acto celebrado en la plaza del Cristo de La Laguna ante más de 2.000 personas en el que ha escuchado testimonios de personas migrantes y las organizaciones que trabajan en las redes de acogida y se ha animado, incluso, con el ‘six-seven’ a iniciativa de un joven senegalés.

En esa línea, ha insistido en que «por cada vida perdida y cada familia engañada» los organizadores de trata tendrán que comparecer ante la «justicia divina» por lo que les ha instado a romper esas «cadenas» y «reparen cuanto puedan» porque «aún hay tiempo.

Para el Papa, «la última palabra no puede tenerla el miedo, la indiferencia ni la violencia de quienes comercian con la vida humana».

León XIV ha comentado que a veces «las barreras más difíciles de derribar no siempre son de piedra, a veces están en la mirada, en el miedo o en la indiferencia» y en una «ciudad sin murallas», como La Laguna, «también el corazón está llamado a ensancharse para acogerlas».

Además, ha hecho una reflexión sobre la integración porque «integrar no significa borrar la historia de quien llega» sino que es un «camino recíproco» pues quien llega «aprende a habitar en una tierra nueva» y quien recibe «aprende a ensanchar su propia casa sin diluir su identidad ni cerrar el corazón al encuentro».

Por ello, ha pedido a los católicos que la integración no quede reducida tampoco a una labor social «por necesaria que sea» pues aunque quien llega necesita «pan, techo, lengua, trabajo y protección», también debe encontrar una comunidad capaz de «ofrecer caminos parar conocer a Jesucristo».

Ha apelado a insistir en que la vida de las personas migrantes no es un «descarte», su sufrimiento «no es invisible» y su dignidad «no ha quedado disuelta» en las aguas que ha atravesado. «Buscan también algo más, una posibilidad concreta de recomenzar, de aprender, de trabajar, de servir, de no quedar encerrados para siempre en la condición de víctimas», ha explicado.

UNA CONCIENCIA CRISTIANA NO PUEDE «PERMANECER INDIFERENTE»

El Papa ha insistido en que una «conciencia cristiana no puede permanecer indiferente» ante las víctimas de los naufragios y la falta de ayuda ante los «cementerios del mar» y ha advertido del «naufragio silencioso» que supone «quedar solo» en una ciudad sin conocer el idioma, sin vínculos y sin trabajo y expuesto a la «vulnerabilidad».

En esa línea ha afirmado que «quien llegó como forastero puede reencontrar vínculos, reconstruir confianza y sentirse parte viva de una comunidad, esta es una forma preciosa de misericordia».

«Integrar es impedir ese segundo naufragio, es ayudar a que quien llegó lastimado no quede fijado para siempre en su dolor, sino que pueda volver a ponerse en pie, reconocer sus dones y ofrecerlos a la comunidad», ha destacado.

León XIV ha recordado también a los migrantes procedentes de Latinoamérica, Filipinas y otras latitudes que «forman parte de la comunidad» y «ayudan a renovarla». «Déjense también evangelizar por ellos», ha indicado.


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