Adolfo Suárez Illana: «La Ley de Memoria Democrática va en dirección opuesta a lo que significa la concordia»

Publicado 19 Sep 2026 10:14

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

Lamenta que políticos revivan el «enfrentamiento» para sacar rédito cuando la Transición rompió la «lógica de vencedores y vencidos»

Dice que sigue militando en el PP aunque no se plantea volver a la vida institucional: «Intentaré ayudar todo lo que pueda»

El abogado y exdiputado del PP Adolfo Suárez Illana, hijo de quien fuera presidente del Gobierno y líder de UCD, considera que la vigente Ley de Memoria Democrática «va en dirección opuesta a lo que significa la concordia». También critica a aquellos dirigentes políticos que, a su juicio, están promoviendo el «enfrentamiento» y «la agitación de ese fantasma del pasado», que «todos fuimos capaces de superar en su momento», para «obtener un rédito político».

En una entrevista con Europa Press con motivo de la publicación de su libro ‘La concordia es posible’ (Espasa), Suárez Illana reivindica el espíritu de la Transición como un proceso basado en romper con «la lógica de vencedores y vencidos» y pactar «un marco común en el que todos nos sintamos razonablemente cómodos», sin que «nadie se quede fuera». «Solo en el momento en el que todos decidimos no plantearnos ganar, es el único momento en el que hemos salido ganando todos», resume.

Para Suárez Illana, la concordia ahora, en el actual ambiente político, también debiera ser posible, aunque incide en que es algo que corresponde elegir a cada generación. «No es algo que se instale y se quede para siempre. Es algo que se alcanza, que se perfecciona y que se debe pelear cada día», afirma.

Asegura, sin embargo, que no pretende «dar lecciones a nadie», pero sí ofrecer el testimonio de alguien que «vivió desde dentro un proceso muy complicado» y explicar «cómo se hizo aquello y que efectivamente funcionó». En este sentido, señala que los buenos momentos de los últimos 50 años coinciden con aquellos en los que ha existido «respeto por el adversario».

Precisa que «la concordia no es ni mucho menos el acuerdo», sino decidir «compartir la casa común» en lugar de intentar imponer una opinión o deslegitimar al contrario. «La concordia no es algo naíf. La concordia es un método de vida, es un método de hacer política», defiende.

El escritor indica que la concordia «siempre es posible», pero depende de «la voluntad de los españoles». «Es una obra colectiva, social, que no se puede imponer. No es que venga alguien de un partido, un líder maravilloso y nos imponga la concordia y se arregló el asunto. No, tiene que nacer de la sociedad», recalca.

MEMORIA Y REPARACIÓN

Suárez Illana, que ya impulsó una Ley de Concordia en la Convención del PP en 2019, rechaza la Ley de Memoria Democrática aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez, derivada de la de memoria histórica impulsada con José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa, porque se sitúa «en dirección opuesta precisamente a lo que significa la concordia», algo que considera que debe ser el «asunto nuclear».

En primer lugar, niega que las últimas leyes de memoria puedan presentarse como «el primer gran intento de reparar a las víctimas» pues, según recuerda, la Transición desde el inicio ha hecho «un gran esfuerzo», también presupuestario, «para reparar a las víctimas de la guerra, la dictadura y la represión».

Cita, por ejemplo, el informe de la Comisión Interministerial de 2006, que sirvió de base a la primera Ley de Memoria Histórica, y donde apunta que fueron cerca de 574.000 los expedientes de pensiones o indemnizaciones vinculadas a la Guerra Civil y la dictadura que se aprobaron desde 1977 hasta 2005. «Hasta el 26% del gasto en pensiones llegó en los primeros gobiernos socialistas a significar la reparación a la gente que había sido víctima durante este periodo (…) Creo que no es serio, después de plantear esas cifras, decirnos que no se ha hecho nada o que este es el primer intento», remacha.

Así, Suárez Illana también considera especialmente negativo establecer «una especie de línea recta entre la sublevación del 36, la Guerra Civil, la dictadura, la Transición y que la Constitución sea, digamos, el capítulo final de esa guerra». «Eso es una deslegitimación general, justo lo contrario de lo que quiere hacer la Transición y la Constitución de la concordia», afirma. «La concordia no exige olvidar, pero tampoco es revancha», añade.

«HEMOS SIDO TODOS»

Preguntado por quiénes son los responsables en que la memoria se haya convertido en un arma arrojadiza en política, Suárez Illana subraya que «hemos sido todos», aunque «siempre hay alguien más culpable que otro», apuntando que el Gobierno siempre «es más responsable que el que está detrás».

«Siempre hay un responsable mayor, pero está clarísimo quién está promoviendo la agitación de ese fantasma del pasado que fuimos capaces de superar en su momento para intentar obtener un rédito político. Eso es lo que no debiera ser razonable», critica.

Dicho esto, afea a aquellos políticos que quieren interpretar la historia. «La historia no le corresponde a los políticos, le corresponde a los historiadores», afirma. Además, reprocha que la Ley de Memoria Democrática establezca «que no se pueden decir determinadas cosas» y habla incluso de «una responsabilidad administrativa».

NO QUIERE VOLVER A LA VIDA INSTITUCIONAL

Incorporado primero por Aznar a la ejecutiva del PP y tras caer derrotado por el socialitta José Bono en las elecciones de Castilla-La Mancha de 2003, Suárez Illana abrió paréntesis hasta que volvió a la política activa con Pablo Casado, quien le incorporó a las listas electorales en el Congreso como número dos por Madrid y llegó a ser miembro de la Mesa entre los años 2019 y 2022, año en que se apartó nuevamente de la política.

Cuenta que dejó su escaño tras hablarlo con el actual presidente de los ‘populares’, Alberto Núñez Feijóo, al considerar que su tiempo en primera línea se había acabado, si bien afirma que sigue comprometido con el partido. «Soy militante del PP, activo, pago mi cuota e intentaré ayudar todo lo que pueda a sacar adelante el partido», subraya.

Suárez Illana asegura, eso sí, que no se plantea «en absoluto volver a la vida institucional». «Pero no pienso abandonar nunca la vida pública ni la influencia política que pueda tener, sea mayor o menor», admite el exdiputado, que cree además que «la política es lo suficientemente importante como para que no sea solo la actividad de los políticos, sino también de toda la sociedad». «La democracia no consiste en votar cada cuatro años y luego dedicarme a criticar. Exige que cada uno se forme y ejerza su influencia en la medida de sus posibilidades», aclara

«LA AMNISTÍA NO ESTÁ INCLUIDA COMO EXCEPCIÓN EN LA CONSTITUCIÓN»

Preguntado por la ley de amnistía aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez para beneficiar a los encausados por el ‘procés’ de Cataluña en 2017, el autor se muestra tajante y afirma que, frente a la excepcionalidad del indulto, «la amnistía no está incluida como excepción en la Constitución y si no está exceptuado no puede pretenderse incluirla por la puerta de atrás». Sostiene además que durante la elaboración del texto constitucional «se presentaron enmiendas para incluir la amnistía como una de las excepciones y se votó en contra». «La voluntad del legislador constituyente quedó clarísima y la letra de la Constitución también», agrega.

Según Suárez Illana, este asunto quedó «tan claro» que hasta un Gobierno del PSOE dijo lo mismo cuando se aprobaron los indultos. «Curiosamente luego cambiaron. Pero eso ya es otra cosa», zanja.


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