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Publicado 11 Mar 2026 16:42

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

CUENCA 11 Mar. –

La periodista y corresponsal internacional Rosa María Calaf ha reflexionado desde Cuenca sobre la importancia del rigor y el contacto directo con las fuentes: «Lo virtual es fantástico, pero hay que salir a la calle y conocer a los protagonistas».

Durante su participación en la III Jornada ‘Mujeres en la Industria de la Comunicación’, entiende Calaf que se combate a quienes no quieren sociedades informadas: «El futuro del mundo depende de la voz que lo cuente». Como ejemplo, ha señalado la guerra en Gaza, conflicto en el que no se permite la entrada de periodistas internacionales.

‘La Calaf’ soñaba con ser exploradora y lo ha conseguido: solo le quedan diez países por visitar. Un bagaje cultural que le ha revelado la importancia de viajar y conocer: «Es relevante para las personas, pero más para los periodistas porque trabajan con la salud de la sociedad y podemos caer en la construcción de sociedades enfermas».

En el marco de unas jornadas que han abordado la realidad de la industria de la comunicación en perspectiva de género, Calaf ha narrado situaciones que ponen en boga cómo el sector ha reproducido comportamientos machistas.

Desde su defensa de la minifalda en televisión en los años 70, todavía durante la dictadura franquista, a pelear por el espacio, la consideración y el respeto en la corresponsalía, un mundo entonces meramente masculino: «En aquel momento, defender mi minifalda era reivindicar mi libertad», ha sentenciado.

La delegada de Rector para Políticas de Igualdad, María Encarnación Gil Pérez, ha inaugurado el encuentro, definiéndolo como un espacio para «construir una industria de la comunicación más justa e inclusiva», ha informado la Universidad en nota de prensa.

Organizada por la Facultad de Comunicación, la jornada ha planteado «nuevas formas de pensar y ejercer comunicación» con mujeres referentes en diferentes ámbitos profesionales.

Leticia García, redactora jefa de S Moda, ha comenzado la jornada exponiendo que la moda «se vende como algo frívolo, pero si tiras del hilo puede hablar de lo social o de lo político». La autora de Batallón de modistillas ha señalado que el feminismo todavía no ha llegado a la moda: «Dueños y diseñadores millonarios, en su mayoría, son hombres. La industria está pensada para que ellos tengan las ideas y ellas las ejecuten».

Asimismo, ha analizado cómo el conservadurismo se hace patente en tendencias como la estética del clean look o la vuelta de la feminidad a través de términos como la elegancia y la sofisticación. En contraposición, ha señalado el empleo que hacen las tribus urbanas de la moda como herramienta para oponerse a la sociedad o para abordar temas disidentes.

Un uso que también se ha visto en desfiles de moda, aunque con menor frecuencia: «Ahora, con la moda mainstream, pasa menos, pero siempre hay una moda que utiliza la ropa como reivindicación».

En representación de la industria cinematográfica, ha intervenido la montadora de cine y televisión Ascen Marchena.

Ha contado cómo pasó de enamorarse de la profesión visualizando ‘El espíritu de la colmena’ a montar la última película de su director, Víctor Erice. Se define como una «peleona en la sala de montaje», un rasgo que le ha permitido señalar la segregación por géneros en distintos roles de la industria audiovisual: «Se considera que el montaje es un gremio femenino, pero los datos muestran que solo representamos el 38%».

La también coordinadora de posproducción ha trabajado con directores de la talla de Pedro Almodóvar y para grandes plataformas de vídeo bajo demanda.


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