‘Maniera’, Exposición Que Exhibe El Museo Del Greco.

Publicado 25 Jan 2026 10:01

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

TOLEDO 25 Ene. –

Cuando se visita un museo, hay un sinfín de detalles que, aunque sutiles, inciden en cómo se percibe una obra de arte. El modo en que se organiza el espacio, se guía el recorrido o se realzan las obras, mediante la iluminación y la disposición, determina la experiencia.

«En una exposición todo habla, no solo las obras, sino también el color, el diseño, la cartelería, la gráfica», relata a Europa Press Pablo Blanco, comisario de ‘Maniera’, retrospectiva que recorre la pintura toledana del siglo XVI y que alberga el Museo del Greco hasta el 15 de febrero.

Junto a Carolina Tobella, la directora de esta galería dedicada al pintor cretense, Blanco ha desvelado los entresijos de esta muestra, que ha tenido en el formato y el soporte de las obras su mayor dificultad, pues la mayor parte de ellas son tablas de madera de pino, con unos 500 años de antigüedad.

De ahí que una de las cuestiones a vigilar en esta peculiar exposición que recoge la pintura previa a la llegada del Greco a Toledo sea la temperatura y la humedad de las salas que albergan esos maderos que, en su mayoría, procedían de la serranía conquense, y que pueden llegar a pesar 80 kilos.

«La madera tiene un comportamiento distinto al que puede tener el lienzo, que es el soporte al que estamos más acostumbrados en la obra del Greco. Absorbe la humedad más que otros soportes y es una cuestión que hay que tener bastante en cuenta a la hora no solo de diseñar la exposición, sino a lo largo del tiempo que dura».

Para ello, el museo dispone de un sistema que mide y registra las fluctuaciones de temperatura y humedad, que puede llegar a corregirse instalando humidificadores o deshumidificadores, según las necesidades de la madera.

En cuanto a la iluminación, además de realzar las obras y guiar al visitante, es preciso controlarla para que no dañe la capa pictórica de las obras. En este caso, el museo dispone de una serie de carriles en los que se inserta o se desmontan focos, en función de las necesidades de cada muestra.

«En cada montaje, el equipo de mantenimiento y el de restauración se encarga de medir la cantidad de luxes y de ver la incidencia que tienen en cada una de las obras para adaptarlas».

Tampoco la tipografía de ‘Maniera’ se ha dejado al azahar. «Hemos apostado por una gráfica que juega a ese cambio que se ve en la pintura toledana del siglo XVI que, partiendo de las pautas del Renacimiento clásico, va adaptando poco a poco elementos de ruptura, que se salen del canon establecido, que es lo que aporta la ‘maniera’ –del italiano ‘manera».

«Aunque la letra elegida parece muy clásica, lo cierto es que el visitante, cuando se fije, podrá ver esa simbiosis entre esos dos momentos pictóricos, que es la idea que queríamos mostrar con esta exposición».

No menos sutil es el color de la pared donde se han colgado esas tablas centenarias, un azul con matices grises que hace que luzcan en su máximo esplendor.

«Es un color que queríamos incorporar a una exposición en el museo desde hace un tiempo, porque resalta bastante las cualidades pictóricas de las obras. Resalta mucho el colorido de las tablas, pero también aquellos elementos dorados, que son muy propios de esta pintura».

A modo de anécdota, el comisario relata que la exposición con antiguos lienzos del Greco que el Museo del Prado acogió en 2025 colgaba sobre un azul prácticamente igual al que lucen las paredes de la pinacoteca toledana.

«Nos gustó mucho y teníamos pensado emplearlo en algún momento en alguna exposición nuestra. Lo elegimos para Maniera y luego dio la casualidad que la propia Galería Central del Museo del Prado se pintó también de ese color».

Al margen de esos detalles, quizá imperceptibles para el ojo del visitante, la directora habla de la dificultad de construir el discurso de una exposición, para que llegue tanto a las personas doctas en arte como a las que no entienden nada.

«Siempre intentamos que nuestras exposiciones sean comprensibles para todos los públicos, sin bajar la calidad del mensaje, para que todo el mundo pueda entender lo que está viendo», indica Tobella.

Para ello, y en el caso de las obras más destacadas que han de contar con un explicación añadida para poder ser contextualizadas, se agregan cartelas historiadas en las que, junto con los datos básicos de la obra, se incorpora un texto que contribuye a su mejor entendimiento.

Según explica la responsable del museo toledano, son los comisarios de las exposiciones los que redactan dichos textos, pues son «los que más saben y tienen clarísimo el discurso».

En el caso de ‘Maniera’, se da la circunstancia de que Pablo Blanco, además de ser el comisario, está detrás de la base científica de la exposición, que evidencia que Toledo ya tenía antes de la llegada del Greco un lenguaje manierista desarrollado, a través de artistas como Juan de Borgoña.

Partiendo de su estilo, los pintores toledanos fueron incorporando las nuevas tendencias llegadas de Italia, encarnadas por Rafael o Leonardo, creando un nuevo lenguaje y un arte matizado por las pautas de la Contrarreforma, que eliminan los excesos de la etapa anterior y buscan mensajes más concisos en la representación de lo sagrado.

Eso, hasta 1577, momento en el que Doménikos Theotokópoulos irrumpe en Toledo. «Los artistas toledanos tuvieron que adaptar el estilo del maestro. Su personalidad artística gustó tanto entre la clientela toledana que, al final, tuvieron que incorporar su figuración, su movimiento y su color» explica Blanco.

De ahí la importancia de esta exposición de «cercanía», que hace justicia a Juan de Borgoña, Juan Correa de Vivar, Francisco de Comontes, Luis de Velasco, Diego de Aguilar o Luis de Carvajal, que copaban el mercado artístico toledano.

«Es una oportunidad única para disfrutar de una visión genérica de todo el panorama pictórico del siglo XVI y de obras que proceden de conventos de clausura o de espacios que no abren al público, desde una retrospectiva que contextualiza esas obras», concluye valorando la directora del museo toledano.


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