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Publicado 14 Jan 2026 12:34

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

La Estrategia contra la Despoblación de Castilla-La Mancha alcanzó un 52% de ejecución a fecha 31 de diciembre de 2024 y la Comunidad Autónoma ha invertido en ella, en sus primeros tres años de andadura, 535 millones de euros más de los que estaban comprometidos cuando dicha estrategia se aprobó.

Así lo ha desgranado este miércoles el vicepresidente primero del Gobierno castellanomanchego, José Luis Martínez Guijarro, en rueda de prensa, en la que ha dado cuenta de esta primera revisión intermedia de este plan, que tiene como horizonte final el año 2031.

De esta manera, según Martínez Guijarro, ya se han cumplido más de la mitad de las 210 medidas que contempla la estrategia pasado únicamente el 30% de su periodo de acción y, además, alrededor de un 80% de las medidas están en estos momentos en desarrollo e, incluso, algunas de ellas ya se han finalizado.

Desde el punto de vista presupuestario, el vicepresidente primero ha explicado que se han invertido más de 1.850 millones de euros para dar cumplimiento a esta estrategia pero que la cifra se eleva hasta los 5.143 millones si se suman todas las partidas que, de una forma u otra, contemplan cantidades destinadas a políticas relacionadas con el reto demográfico.

Dentro de todas las políticas que ha llevado a cabo el Gobierno autonómico, el vicepresidente primero ha recordado que «uno de los grandes retos» era el de la movilidad, en el que el Ejecutivo ha hecho «especiales esfuerzos». De esta manera, ha hecho hincapié en que se ha implementado el transporte sensible a demanda, que ha sido utilizado por 52.000 personas.

Asimismo, ha enfatizado que «había que apoyar las iniciativas emprendedoras en el medio rural» y también era «clave» romper la brecha digital. En este punto, ha aseverado que se ha hecho un despligue con el que 868 localidades ya contaban con fibra en diciembre de 2024 y 527 ya tienen cobertura 5G. «Ya no es un inconveniente el acceso a las nuevas tecnologías en el medio rural», ha asegurado.

Del mismo modo, ha hecho referencia a las reducciones fiscales practicadas a los habitantes que viven en zonas con riesgo de despoblación, que han sumado un total de 145 millones de euros.

Sin embargo, Martínez Guijarro ha apuntado que se ha convenido con todos los agentes que participan en este plan implementar 13 nuevas medidas que no estaban contempladas inicialmente para, entre otros aspectos, hacer frente a nuevos retos como la vivienda.

«Esto no estaba encima de la mesa hace apenas cinco años, nadie en los pueblos hablaba de que había un problema de vivienda. Ahora en los pueblos también tenemos un problema de vivienda, porque hay gente que quiere ir a vivir a estos pueblos y, por lo tanto, lo hemos incorporado como específico que, dentro de la política de vivienda, haya un planteamiento específico par las zonas afectadas por despoblación», ha expuesto.

Además, también ha puesto el foco en otros aspectos como establecer un sistema de bonos de transporte, apostar por el ocio y la cultura o beneficiar a los habitantes de estas zonas por su capacidad para la producción de energía.

El vicepresidente primero ha destacado que, con todas estas medidas, la conclusión es que, en los últimos años, una de cada cinco personas que llegan a vivir a la región lo hacen a zonas afectadas por despoblación.

«Por primera vez estamos compensando el crecimiento vegetativo negativo que, por razones biológicas, hay en estas zonas. Hay viviendo 4.672 personas más que cuando arrancamos con la estrategia, un 1,1% de crecimiento de la población», ha resaltado.

En cuanto al perfil de las personas que llegan a vivir a estos lugares, Martínez Guijarro ha manifestado que son de dos tipos. Por un lado se encuentran personas migrantes, de origen extranjero, que tienen familia y que «se insertan con absoluta normalidad en la sociedad de los municipios donde van a vivir».

«Es un magnífico ejemplo de cómo personas que vienen de fuera resuelven, incluso, muchos casos de necesidad de mano de obra en estos territorios y se incorporan perfectamente en las sociedades. Nos permiten mantener los colegios abiertos en muchos municipios pequeños de la región, porque normalmente suelen venir acompañados de familias y suelen tener hijos en edad escolar», ha detallado.

Por el otro lado, el segundo tipo de personas que están llegando a estas zonas son aquellos que regresan a sus municipios y desde ahí realizan su actividad laboral, algunas veces en el propio municipio y otras en municipios de la comarca o en las capitales de provincia.

«Es decir, se revierte el proceso que se venía haciendo durante muchos años, donde la gente se iba a vivir a la capital aunque luego trabajaba en los pueblos. Ahora hay gente que vive en los pueblos y trabaja en otros municipios», ha concluido.


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