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Publicado 15 Oct 2026 14:27

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

JAÉN/TOLEDO 15 Oct. –

Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Jaén, en el marco de la operación Catchip 1, han investigado a tres personas de 46, 48 y 53 años, residentes en las provincias de Tarragona, Barcelona y Toledo, respectivamente.

Se les acusa de su presunta implicación en una trama relacionada con estafas en la compraventa de gatos por Internet, falsedad documental, usurpación de estado civil e intrusismo profesional.

La investigación se inició a raíz de la denuncia presentada por una vecina de la localidad de La Guardia de Jaén (Jaén). La mujer manifestó haber adquirido un gato por valor de 1.000 euros a través de un portal de anuncios en Internet.

Sin embargo, al recibir al animal, comprobó que este carecía del pasaporte obligatorio para animales de compañía. Además, aunque el felino tenía implantado un microchip, este no figuraba dado de alta en el Registro Andaluz de Identificación Animal (RAIA) ni en ninguna otra base de datos oficial.

Las gestiones practicadas por los agentes del instituto armado permitieron descubrir una operativa en la que los presuntos autores utilizaban datos personales, domicilios y referencias comerciales de distintas provincias españolas con el objetivo de dificultar el rastreo de las transacciones y su propia identificación.

En el análisis de los pagos y comunicaciones, se comprobó que el dinero abonado por la denunciante fue ingresado en una cuenta bancaria cuyo titular estaba domiciliado en Roda de Berà (Tarragona). Por su parte, las negociaciones se habían realizado a través de la aplicación WhatsApp con un intermediario que afirmaba residir en Sant Adrià de Besòs (Barcelona).

Asimismo, en el contrato de compraventa facilitado a la víctima se identificaba a una supuesta vendedora con domicilio en Alicante y se vinculaba la operación con un núcleo zoológico de la provincia de Ciudad Real.

Tras realizar las comprobaciones oportunas, la Guardia Civil determinó que la mujer de Alicante que figuraba en el contrato había sido víctima de una suplantación de identidad. De igual modo, constataron que el núcleo zoológico mencionado en el documento llevaba varios años inactivo. Según los agentes, estos indicios confirman el uso de identidades ajenas y documentación fraudulenta para dar apariencia de legalidad a los negocios.

Durante el desarrollo de las pesquisas, los agentes también procedieron a investigar a una persona residente en la provincia de Toledo vinculada a la compraventa de animales. Se le investiga como presunta autora de un delito de intrusismo profesional, al haber implantado microchips de identificación animal sin poseer la habilitación necesaria, una tarea que está reservada en exclusiva a veterinarios autorizados.

Las diligencias instruidas por el Seprona ya han sido remitidas a la autoridad judicial competente.


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