El doctor Ouanekpone, Premio Mundo Negro 2025, defiende su vocación médica en Centroáfrica: «Aquí puedo ser más útil»

Publicado 24 Feb 2026 08:29

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

TOLEDO 24 Feb. –

El nefrólogo centroafricano Cédric Ouanekpone, coordinador médico del proyecto Mama Ti Fatima en la República Centroafricana, galardonado recientemente con el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2025, ha visitado la ciudad de Toledo en compañía del obispo de Mbaïki, Jesús Ruiz, en la que ha atendido a Europa Press para exponer la situación de su lugar de origen.

En conversación con la agencia, Ouanekpone relata cómo el proyecto que inició en su país data de 2020, después de una guerra civil que asoló la República Centroafricana.

Un conflicto con connotación religiosa de fondo y tras el que vio la necesidad de construir un complejo médico. Así es como surgió Mama Ti Farima, «para dar respuesta a los problemas de origen».

La iniciativa reunió a un gran número de jóvenes médicos que, habiéndose formado en el extranjero, quisieron regresar a su país para arrimar el hombro y «mejorar las condiciones» de todos sus paisanos.

Comenzando con una pequeña farmacia, el proyecto llegó en 2023 a conseguir la apertura de un laboratorio de análisis médicos y a estas alturas ya sueña con rematar un servicio de urgencias tras haber comenzado con la puesta en marcha de la construcción de una maternidad. «Poco a poco hasta tener una facultad privada de Medicina».

Y es que, defiende, «sin formación, no se puede mejorar la estructura» del cuadro médico que opera en República Centroafricana. «Pero, para que la información sea útil, tiene que haber una pequeña estructura donde los estudiantes puedan hacer prácticas. La medicina no es solo teoría, es también práctica».

Ouanekpone tenía claro que, como otros colegas, tenía que regresar a su país: «Aquí puedo dar lo mejor de mí mismo y mi trabajo puede ser de más ayuda».

En cuanto a la situación de los profesionales médicos en su país y en comparación con lo que ocurre en los países desarrollados, asevera que es todo muy distinto.

«Cuando aquí hay un médico, todo el mundo viene. Cuando hay un encuentro familiar, la gente acude a comentar su problema de salud, aunque no estés en el hospital. El peso es enorme», relata.

Con todo, la salud es siempre «una prioridad» en todos los paises de África, aunque en muchos casos se encuentren en la lista de países poco desarrollados.

«En zonas de conflicto, tenemos que tener buena salud para combarir. En zonas donde se cultiva, necesitamos preservar la salud de los que cultivan. Por eso, la salud en África es una absoluta prioridad», defiende.

El obispo de Mbaïki, Jesús Ruiz, ha acompañado al doctor en su visita a Toledo. En entrevista con Europa Press, recuerda que República Centroafricana es un país tan grande como España y Portugal, pero con solo seis millones de habitantes; y ha llegado a colocarse en el número 191 del mundo en cuanto a su nivel de desarrollo.

Siendo un país pobre, mercenarios rusos del Grupo Wagner llegaron en los 2000 para hacerse con el control del país y consiguieron lo que la ONU no había logrado antes, «y lo hicieron con la fuerza bruta».

Ahora, con un gobierno «ruso», Europa «da la espalda» a esta zona del continente. «La alianza con Rusia nos ha sumido en la oscuridad. Nadie se acerca donde están los amigos de los rusos».

Un índice de desarrollo «nulo» y una esperanza de vida anclada en los 53 años, junto a un 60% de niños escolarizados, proyectos como el del doctor consigue «ver la semilla de un centroafricano que quiere crear un sistema sanitario distinto».

«África está llamada a cambiar el mundo, será el continente del futuro, pero queremos que ahora también pueda vivir un poco», abunda el obispo.

Ruiz ha cuestionado la manera de la ONU de proteger y estar en países africanos, y es que «con lo que se gasta en mantener a sus tropas, se podría desarrollar todo un continente».

«Es todo muy complicado, pero de vez en cuando hay algún quijote como el doctor Cédric. Pero si no hay concurso internacional, prosperar será difícil», apunta.

Sobre la inmigración y su debate, recalca la necesidad de «cambiar el discurso» en Europa, ya que acoger al que viene de África «no es caridad, es justicia», porque «vienen a recuperar lo que les hemos robado». «África despertará cuando se le deje despertar», añade, lamentando en todo caso que estos países son, «desgraciadamente, títeres de un orden mundial que quiere que haya pobres para que haya ricos».

Es en este punto donde, dese su punto de vista de sacerdote, carga contra políticas contrarias a la inmigración que «no son nada evangélicas».

«El Evangelio lo dice claro: ‘Fui extranjero y me acogisteis’. Que se lo pregunten a los españoles, que hemos sido los emigrantes más grandes del mundo. Aunque pusieran la valla de Melilla 20 metros más alta, la gente seguirá viniendo, porque está buscando lo que les pertenece».


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