CASTILLA LA MANCHA.-Trib.- La acusación pide al jurado que no considere que el acusado del crimen de Nohales tuvo un «arrebato»

Publicado 14 Jan 2026 20:15

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

CUENCA 14 Ene. –

El juicio contra el acusado por el crimen machista de Nohales ha llegado a su fin este miércoles con los alegatos finales, en los que la acusación ha pedido al jurado que no consideren que C.B. mató a la víctima y estuvo a punto de acabar con la vida de M.C. por «un arrebato», mientras que la defensa ha subrayado la adicción a la cocaína y ha cuestionado la versión del superviviente.

En su informe, el fiscal ha reprochado al acusado su «falta de colaboración», más allá de la declaración en la que únicamente ha respondido a preguntas de la defensa. El fiscal ha hecho hincapié en el quebrantamiento de la orden de alejamiento, que considera «sobradamente acreditado», al igual que el allanamiento de morada. Por otro lado, les ha pedido que piensen si había ánimo de matar por parte del acusado.

En su opinión, el acusado exteriorizó sus intenciones ante su familia y al decir, en el momento de irrumpir en la habitación según declaró el superviviente, «os voy a matar», Ha incidido el fiscal en la «alevosía» con la que actuó el procesado, que estuvo «acechando» en la casa antes de ir a por un cuchillo «y buscar el momento más oportuno para su propósito», lanzando un ataque por sorpresa contra unas víctimas «que no tuvieron opción de defenderse».

El Ministerio Fiscal se ha reiterado en su petición de la aplicación del agravante de género, porque la muerte se cometió «porque el acusado consideró que su mujer era suya, de su propiedad» y ha pedido al jurado que no aplique un atenuante por arrebato que aminore la pena.

La letrada que representa a la familia de C.B. se ha adherido a las palabras del fiscal, pero como acusación particular ha lamentado «el retardo en la acción de la justicia, que posiblemente va a beneficiar al acusado, eso no debería haber pasado». Considera que las instituciones de protección a la mujer «deberían haber actuado con mayor contundencia», porque ha acabado muerta una mujer que tenía una orden de protección vigente y que estaba en un sistema que, cuatro días antes de que fuera asesinada, había declarado la amenaza de «riesgo bajo».

En su alegato, la representante de la familia se ha referido a la relación que unía al autor del crimen y a la fallecida, que «comenzó en la adolescencia» y terminó «imponiendo» a la víctima fallecida la «obligación de cuidar a una persona». Por otro lado, respecto a los hechos, ha querido hacer ver al jurado que C.B. tenía intención de darse a la fuga, motivo por el que dejó la puerta de su coche abierta para salir rápidamente, así como la imposibilidad de las víctimas de defenderse «ante una persona que entró con un cuchillo de 18 centímetros».

Por su parte, el representante del acusado ha lamentado que, en su arrepentimiento, haya dicho que esto es algo que le va a acompañar en su vida. «¡En su vida, vago arrepentimiento me parece!», ha comentado. En su alegato ha subrayado que su cliente se vio implicado «en una lucha que no era entre iguales» y que tuvo que huir porque, cuando se quiso dar cuenta, ya había recibido cuatro puñaladas «y si se quedaba, le asesinaban».

Además, ha recordado que después de «rematar» a Cristina, salió corriendo detrás de él. En definitiva, entiende que toda la actuación del acusado responde «a un mismo ánimo criminal». La representante de la acusación particular de la Junta de Comunidades ha manifestado que, en su opinión, han quedado acreditados los hechos «y no tenemos ningún género de dudas de que el acusado acudió a matar» y de que no estaba afectado por las drogas «ni estaba afectado por un arrebato».

Por su parte, la defensa del acusado ha reconocido que hubo un «horrendo crimen» y una persona que salió lesionada ha pedido al jurado que piensen solo en los hechos que consideren probados y que no valoren si son favorables o no para la persona que están juzgando.

El abogado ha señalado los «escasos recursos económicos» con los que han dispuesto y ha lamentado que en el proceso se ha «cuestionado», por parte de la intervención del jefe médico forense, la profesionalidad del peritaje encargado por la defensa.

Por otro lado, el defensor ha mostrado su discrepancia por cómo se ha abordado en la investigación el consumo de cocaína de su cliente, que llegó a tomar un gramo diario, y que «nunca se haya cuestionado» la declaración del superviviente del ataque, M.C., «que negó el forcejeo que vieron los dos primeros agentes que llegaron a la finca».

El abogado ha dicho que «si nos creemos la versión de M.C., me faltan seis cuchilladas que Cristina tuvo que recibir en un segundo», ya que él ha declarado que vio dos. Volviendo a la adición a la cocaína, ha recordado que su cliente fue despedido de su empleo por robar y llegó a abrir la hucha de sus hijos en una ocasión que necesitaba dinero para consumir.

«Era un pobre enfermo de la droga», lo ha calificado el abogado, que ha añadido que, como tenía también la «muy loable» intención de «recuperar» a su mujer, con la que ya tenía un convenio de divorcio firmado, ingresó voluntariamente en Proyecto Hombre para curarse. El abogado ha rechazado que C.B. haya quebrantado la orden de protección hasta el momento del crimen y ha hecho la mención al «shock pasional» que sufrió al ver a la que, a falta de sentencia judicial, todavía era su esposa, estaba su persona».

«La mente dañada de C.B. no lo soportó y le llevó a un error irreparable», ha lamentado el letrado, que ha reconocido que la víctima era «libre» para rehacer su vida.

Ha alegado que «no había indicios de que pudiera hacer lo que hizo» y ha puesto como prueba que el sistema VioGén declarara el caso de riesgo bajo y ha cuestionado que su cliente supiera que ella iba a descansar a Nohales, insistiendo en la idea de que fue allí a robar.

Por otro lado, se ha referido al momento en el que intentó quitarse la vida cuando fue acorralado y ha indicado que, si salvó la vida, fue porque la ambulancia que se dirigía a atender a C.B. se equivocó y le atendió a él.

Respecto a las solicitudes de pena, considera desproporcionado el castigo que se propone para el superviviente M.C. y que en la primera declaración que hizo es que se dirigió a ella con la frase «te voy a matar», no hacia él. Además, cree que las lesiones que sufrió «fueron leves y en ningún momento susceptibles de causar la muerte».

En su opinión, en cada declaración este testigo «su versión se aleja cada vez más de lo que ocurrió en la casa de Nohales» y no cree lo que ha dicho en el juicio. «Cuenta que fue primero agredido él y eso supone que –el acusado– pasa por delante de Cristina y fue a por él, que luego le olvida y se va a por ella».

Si eso fue así, el abogado cree que ella habría corrido a pedir ayuda. Frente a eso, el letrado defiende la versión de su cliente «que se encargó con C.B y luego fue a por M.C».


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