Ampliar presencia en nuevos mercados y estrenar tienda online, retos futuros de la Cooperativa Nuestra Señora del Egido

Publicado 31 Aug 2025 11:47

TOLEDO 31 Ago. –

Ampliar su presencia en nuevos mercados y países como África, atender a las nuevas exigencias del mercado y los consumidores para valorar la puesta en marcha de nuevos productos y estrenar su tienda online son algunos de los proyectos a futuro de la Cooperativa Nuestra Señora del Egido ubicada en la Puebla de Almoradiel (Toledo).

Fundada en 1954 por un pequeño grupo de agricultores, la Cooperativa cuenta en la actualidad con 500 socios –de los que aproximadamente la mitad son mujeres–, unas 15.000 hectáreas y unas producciones de entre 30 a 35 millones de kilos de uva, siendo este el año de mayor producción de los últimos diez, ya que la cosecha «ha estado bastante bien».

Así lo reconoce la presidenta gerente de la Cooperativa, Beatriz Sepúlveda, en una entrevista con Europa Press donde indica que su intención, y la de los socios, es la de estar «a la vanguardia en todo lo que son tecnologías» a la hora de elaborar sus vinos, que tanto en granel como en embotellado están siendo cada vez «más valorados» y posicionándose «mejor» en el sector del vino.

Para ello es consciente de que hay que ampliar presencia en nuevos mercados como África, que ahora mismo está «en un momento bastante atractivo» para la Cooperativa. «Valora muy bien nuestros vinos» y «le gusta cómo elaboramos», confiesa Sepúlveda, que admite que «tienen un control muy bueno» en lo que a calidad se refiere y está suponiendo «una salida bastante importante de vino».

Al margen de la expansión exterior, Nuestra Señora del Egido sabe que hay que estar pendiente de las «exigencias» del mercado y de cómo van cambiando los gustos, como sucede ahora con los vinos sin alcohol y sin azúcar. Sobre estos productos, reconoce que habrá que ver «hasta qué punto interesa hacerlo» pero no descarta que sea «una opción a tener en cuenta para el futuro».

Igualmente, están trabajando en la creación de una tienda online en su página web para «dar salida a todos estos productos que tenemos, que cada vez están más valorados». La intención es que empiece a funcionar «a partir de este verano» y aunque inicialmente comercializará vino, no descartan vender también el aceite que compran a la almazara a la que llevan su aceituna.

A través de esa página web también quieren introducir las visitas guiadas a la bodega, ya que hasta ahora han atendido todas las que les han ido solicitando, pero no de manera organizada.

En sus inicios, Nuestra Señora del Egido empezó trabajando con solo dos variedades, el Airén y el Pámpana Blanca –un tinto autóctono de la zona– pero en la actualidad lo hacen con un montón de ellas debido a que los socios «han ido invirtiendo en reestructuraciones», de tal forma que ahora mismo cuenta con y ahora tenemos Chardonnay, Sauvignon Blanc, Cabernet Sauvignon, Pámpana Blanca, Tempranillo, Garnacha Tinta, Tintorera, Macabeos y Moscatel.

Uno de sus «productos estrella», por ser el que más se vende, es el Pedro Ximénez, que está «muy valorado» y ha sido premiado durante varios años consecutivos con la Medalla de Oro de la Denominación de Origen Mancha. «Es un vino que la gente se cree que es dulce, pero en realidad no lo es». «Está elaborado como un vino joven, como un Airén, y tiene un sabor estupendo, a la gente le encanta».

Al Pedro Ximénez le siguen en éxito el Airén y el Tempranillo. Precisamente, su Ruta 14 Tempranillo del año 2024, ha sido premiado en los premios Gran Selección Campo y Alma de este año. «Es un vino muy aromático, con un toque ahí a madera, muy suave en el gusto, y que a la gente le está gustando bastante».

Un vino joven de una variedad criada en una zona «muy concreta» de secano, que el enólogo de la Cooperativa, José Miguel Carrasco, define como «suave, aterciopelado y con mucha fruta», del que se han producido 10.000 botellas, de momento «para consumo local y cercano».

«La cooperativa tiene la ventaja de que hay mucho agricultor que trata la viña como se hacía hace 20 o 30 años, quiere decir, no han ido a extraer la máxima producción, el máximo rendimiento, sino que son pequeños viticultores que han conseguido hacer una viticultura lo más tradicional posible, entonces eso hace que se puedan seleccionar viñedos con unas características que luego dan el fruto en la botella», ha concluido Carrasco.

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