Amitur-Asprona se sirve del teatro para fomentar el espíritu colaborativo y la comunicación de personas con discapacidad

Publicado 20 Mar 2026 07:59

· Fuente: Europa Press
¿Poco tiempo? Te resumimos esta noticia y aclaramos las dudas más habituales en un vistazo.

ALBACETE 20 Mar. –

Un total de 42 personas integran actualmente la compañía de teatro de Amitur-Asprona, un proyecto de ocio y voluntariado que lleva 12 años subido a las tablas desde Albacete, con el que se busca fomentar el espíritu colaborativo y la comunicación individual de las personas con discapacidad.

Así lo explica a Europa Press la directora de este servicio y de la compañía de teatro, Rosa Roldán, quien detalla que 42 personas, con y sin discapacidad, se encarga de hacer «de todo», desde bailes y actuaciones hasta labores relacionadas con las luces o el sonido.

Actualmente, Amitur-Asprona tiene en cartel la obra ‘Había una vez un circo… ¿o no?’, un homenaje a los años dorados del circo, que estrenaron en noviembre y que aborda una historia de superación, la necesidad de «colaborar los unos con los otros» pero sobre todo que cada uno pueda «sacar lo que mejor sabe hacer».

«Hay gente que baila súper bien, hay gente que tiene una capacidad de memorizar increíble, hay gente que se coordina súper bien a la hora de hacer diálogos, hay gente que hace unos monólogos estupendos», ha comentado Roldán, que ha señalado que su trabajo y el de dos personas más consiste en adaptar los textos a los diferentes tipos de capacidades y fomentar y «potenciar la comunicación individual que tiene cada uno, porque cada uno comunica de una forma distinta como lo hacemos todos».

Todo eso hay que trasladarlo a la escena y que el público lo comparta, ha concretado, asegurando que en ese camino ven «muchas formas de comunicar» y «una interacción muy grande con el espectador» que no busca la perfección «sino hacerlo como cada uno sabe hacerlo e innovar dentro de eso». Se trata, precisa, de «no mirar la discapacidad sino mirar la capacidad».

Según la directora de la compañía, muchas veces en el teatro y en otras actividades «parece que si hacemos baile hay que bailar bien, si hacemos teatro hay que memorizar y tener una dicción perfecta», pero aquí se trata de buscar y «potenciar lo bueno» y aquello que se nos da bien «y nunca buscar lo que quizá se nos da peor».

El club de ocio ha sido reconocido dentro de la iniciativa ‘Talento Artístico’ con una ayuda Workin de la Fundación Eurocaja Rural dotada con 10.000 euros, algo que Rosa Roldán considera «una maravilla». «Nosotros llevamos muchos años en esto, sin tampoco darnos a conocer en exceso, lo hacemos un poco por lo que sentimos y por lo que hacemos, pero cuando ves que hay un reconocimiento a nivel nacional, pues para todos ellos es maravilloso».

Como explica, el dinero para los que trabajan en el ámbito social «sirve mucho», especialmente «para seguir haciendo proyectos y seguir teniendo apoyos», no solo materiales como el vestuario o una rampa, sino personales, ya que hay que pagar horas y apoyos para que estas personas puedan acudir al centro sin perderse, puedan subir al escenario o tengan a alguien constantemente ayudando para aprenderse un papel.

«Todo eso hace que todo esto pueda seguir adelante», admite Roldán, quien concluye que «el motor personal es lo principal aquí. Al tener ganas de hacerlo daría igual que tuvieras todo el dinero del mundo, pero si no tienes ese motor personal no tienes nada».

Fernando Martínez, de 41 años, tiene dos papeles en la obra ‘Había una vez un circo… ¿o no?’, el de montador de circo Manolo –que es el que más le ha gustado de los que ha representado hasta ahora– y el de Rey de España y admite que el teatro «es una experiencia muy bonita» a la que se dedica desde hace 15 años.

«La verdad, al principio, cuando te tienes que aprender una obra de teatro entera, al principio cuesta, pero luego lo disfrutas mucho», subraya Martínez desde Albacete, donde vive con sus padres y su «perreta» Bimba, y desde donde asegura que el público se lo pasa «súper bien». «Te ríes un montón», asegura.

Cristina Lozano –que también es modelo y hace desfiles para ‘Calcetines y Pistachos’, un blog de moda y discapacidad de Asprona– encarna en la obra de teatro a Chispa Malabarista, una joven equilibrista que hace malabares. «Me gustan mucho los bolos», reconoce.

Aunque admite que ha sido un «poquito» difícil aprenderse el personaje, para lo cual han realizado ensayos todas las semanas, Lozano concluye que lo que más le gusta del teatro «es hacer actividades de ocio».


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